François Bayrou (Borderes, 1951) no logró su sueño de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales, donde consiguió un resultado muy decente: el 18,57% de los votos, el triple que hace cinco años. Sin embargo, Bayrou acogió las cifras como un éxito. El centro en Francia parecía nacer con mucha fuerza, una energía que, creían, podría decidir la segunda vuelta y las legislativas de junio.
Educado en una familia de agricultores, se casó a la edad de 20 años, aunque continuó tras su matrimonio sus estudios de literatura en la Universidad de Burdeos III, que acabó a los 23 años. Hasta entonces padecía un tartamudeo que a esa edad logró superar. A los 30 años se convierte en consejero general y cuatro años más tarde en diputado de la Unión Democrática Francesa (UDF) de la región de Pyrénées-Atlantiques.
Su inspiración política tiene sus raíces en la democracia cristiana. Es católico practicante y defensor de la Europa federal. Es un gran estudioso de la figura de Enrique IV, el rey que puso fin a las guerras de religión que sufrió Francia en el siglo XIV, y a quien dedicó la biografía “El rey libre” en 1994, con la que consiguió unos importantes ingresos que destinó a la crianza de caballos purasangre, fuente de su fortuna.
En 1993 fue nombrado ministro de Educación Nacional en el Ejecutivo de cohabitación de Eduard Balladur y, pese a haber apoyado a este último en las presidenciales de 1995, obtuvo con el primer gobierno de Alain Juppé una cartera ministerial con más competencias: enseñanza superior, investigación y Formación Profesional.
En anteriores citas electorales, encabezó la lista de la UDF a las elecciones europeas de 1999, en las que logró el 9,28% de los sufragios. En 2002, se presentó a las presidenciales alcanzando el cuarto puesto, por detrás de Jospin, con un 6,86%, un buen resultado teniendo en cuenta las expectativas de los sondeos. Su peor momento fue en 2002, cuando la mayoría de los parlamentarios de su partido, conducidos por Philippe Douste-Blazy, se pasaron a las filas de la UMP, aunque unos pocos, 30 diputados, formaron un grupo parlamentario propio en la Asamblea Nacional.
La revelación en los sondeos
Cuando decidió presentarse a las presidenciales de 2007, nadie esperaba que este candidato lograse colocarse tercero en los sondeos, pisando en algunos momentos los talones a la socialista Ségoléne Royal. Podía haber sido la sorpresa en estos comicios, pues las encuestas auguraban que, si pasaba a la segunda vuelta, ni Sarkozy ni Royal podrían batirle.
Las encuestas y los analistas que pregonaban el meteórico ascenso del candidato centrista se equivocaron. El voto protesta contra Sarko y Sègoléne no consiguió elevar a Bayrou a la presidencia, pese a que en años anteriores sí hizo mella en los candidatos más populares. En 2002, Le Pen superó al candidato de la izquierda con sus propuestas contra la delincuencia. En 2004, el resultado de las elecciones regionales dio la victoria a la izquierda en 22 de las 24 regiones en liza. En 2005, el no francés a la Constitución Europea supuso una fuerte bofetada a la gestión del Gobierno conservador de Jean Pierre Raffarin.
Finalmente, la propuesta de “extremo centro” de Bayrou no encontró eco en el sentimiento de hartazgo imperante en una sociedad, en la que según una reciente encuesta, un 61% de sus habitantes no confía ni en la izquierda ni en la derecha.
París - 18-06-2007 -
París - 18-06-2007 -
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- 04-06-2007 -
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