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Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto
AGUSTÍN DÍAZ YANES 
AGUSTÍN DÍAZ YANES
       
 
 

Agustín Díaz Yanes nace en Madrid en 1950. Hijo de torero, él mismo siente la llamada del ruedo, pero entre el capote y la pluma opta por esta última. Licenciado en Historia, durante años trabaja como crítico literario para “Diario 16” y “Cambio 16”.

 
 
 

Gloria Duque no levanta cabeza desde el día en que un toro quebró sus esperanzas. Alcoholizada, huyó dejando atrás a su marido, en coma tras la cornada, y a su suegra resistiendo en un pequeño piso de la capital. Sus pasos perdidos la llevaron a México, donde malvive prestando servicios sexuales. En uno de ellos, Gloria es testigo de un tiroteo por narcotráfico y en sus manos cae una comprometedora agenda. Su contenido puede salvarla o condenarla definitivamente. De regreso a Madrid, se lo jugará todo a una carta. Pero alguien ha seguido su rastro.

 

Comienza en el mundo del cine co-escribiendo el guión de “Barrios altos” (1987) de José Luis García Berlanga. Un año después repite como guionista en “Bâton Rouge” (1988), de Rafael Moleón. Le siguen “A solas contigo” (1990) y “Demasiado corazón” (1992), dirigidas por Eduardo Campoy, y “Belmonte” (1995), de Juan Sebastián Bollaín. Su carrera como guionista está asentada, pero en 1990 trabaja como ayudante de dirección en “Átame”, de Pedro Almodóvar, y la idea de realizar su propia película comienza a atraerle. Pasará un lustro hasta que esa atracción se convierta en realidad.

1995, ése es el año en el que Agustín Díaz Yanes estrena su opera prima. El éxito es fulgurante. Con “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” el realizador madrileño sale “por la puerta grande”. Él mismo reconoce la influencia de Martin Scorsese y Paul Schrader en esta historia violenta y sórdida. Una portentosa Victoria Abril encarna a Gloria, la protagonista de la que fue la película española de ese año. Ocho premios Goya así lo atestiguan: mejor película, mejor actriz para Victoria Abril, mejor actriz secundaria para una sobresaliente Pilar Bardem, mejor guión original, mejor música original, mejor dirección de producción, mejor montaje y mejor dirección novel. Además, la cinta fue también aclamada en el Festival de San Sebastián, donde consiguió el Premio Especial del Jurado y la Concha de Plata a la mejor actriz para Victoria Abril. Un palmarés envidiable que, en esta ocasión, coincide con los aplausos de crítica y público.

Avalado por el éxito, se embarca en su siguiente trabajo, “Sin noticias de Dios”, que llega a la gran pantalla en 2001. Una coproducción con Francia e Italia con un presupuesto de más de mil millones de pesetas en la que el realizador teje una historia en la que un ángel, Victoria Abril, y un diablo, Penélope Cruz, se disputan el alma de un boxeador de turbulento pasado. La película obtuvo 11 candidaturas a los premios Goya y estuvo preseleccionada por la Academia española para representar a España en los Oscar.

Agustín Díaz Yanes, gracias a su extensa experiencia como guionista y sus dos trabajos como director, ha conseguido despertar el interés de crítica y público por sus nuevos proyectos cinematográficos.

 

 
   
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