Después de trabajar en una importante empresa electrónica en Venezuela, Vicente Aranda regresa a España en 1952.
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En julio de 1936, María, una monja huida, se refugia en un burdel donde irrumpen mujeres milicianas de la Organización Mujeres Libres para liberar a las prostitutas. La monja se integra en este grupo de mujeres, que, en nombre de la libertad, libran su propia batalla para igualarse en derechos a los hombres. |
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“Brillante porvenir” (1964), codirigido con Román Gubern, es su primer largometraje. Dentro de la denominada Escuela de Barcelona, Aranda dirigirá “Fata Morgana” (1967), basada en un guión escrito con Gonzalo Suárez, y más tarde, “Las crueles” (1969). Con “La novia ensangrentada” (1972) realiza una incursión en el cine fantástico y de terror. Dos años más tarde dirige “Clara es el precio” (1975) y, posteriormente, “Cambio de sexo” (1977), iniciando sus colaboraciones con Victoria Abril como protagonista.
La pasión por recrear cinematográficamente elementos de la literatura contemporánea lleva a Vicente Aranda a rodar películas tan destacadas como: “La muchacha de las bragas de oro” (1980), “Asesinato en el Comité Central” (1982), “Fanny Pelopaja” (1984), “Tiempo de silencio” (1986), “Si te dicen que caí” (1989), “El amante bilingüe” (1993), “La pasión turca” (1994), o “La mirada del otro” (1998). Pero una de las adaptaciones que más éxito reportaron a Vicente Aranda fue las memorias de Eleuterio Sánchez, “El Lute”, que el director plasmó en dos partes: “El Lute, camina o revienta” (1987) y “El Lute II, mañana seré libre” (1988).
A principios de los noventa dirige “Amantes” (1991), un triángulo amoroso que acaba en tragedia, basada en un hecho real. Años más tarde el director rueda “Intrusos” (1993). Con “Libertarias” (1996) trata de reconstruir el papel desempeñado por las mujeres anarquistas durante la Guerra Civil española. “Celos” (1999) consigue una candidatura en los Goya para la actriz María Botto como mejor actriz revelación.
En 2001, estrena la cinta “Juana la Loca”, sobre la vida de Juana I de Castilla. El largometraje conquistó tres Premios Goya (mejor actriz, mejor diseño de vestuario y mejor maquillaje y peluquería) y fue la constatación del talento interpretativo de Pilar López de Ayala.
Aranda repite, dos años después, con otro relato de época, de nuevo con una mujer como protagonista. En “Carmen” (2003), el director revisa uno de los mitos más populares de la historia de España. Paz Vega y Leonardo Sbaraglia encabezan el reparto de este filme, que ha tenido un presupuesto de siete millones de euros.
Vicente Aranda, debido a su depurado y singular estilo, ha conseguido convertirse en uno de los directores más personales y reconocidos de nuestro cine.
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