Nace en 1941 en Salamanca. Licenciado en Derecho, estudia Sociología y Dirección Cinematográfica en la EOC, aunque no se gradúa por una expulsión masiva de alumnos. Participa en las jornadas de Sitges de 1967 y cofunda el grupo teatral Los Goliardos. Durante estos años trabaja como ayudante de dirección de Basilio Martín Patino y de Carlos Saura, además de debutar como guionista. Mientras, realiza sus primeros cortometrajes: “Paseo por los letreros de Madrid” (1969) y “Los tigres de Mompracem” (1970).
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La acción de este descarnado retrato de la naturaleza humana, basado en la obra de Valle-Inclán, transcurre en la Galicia de principios del siglo XX. Para huir de la pobreza, la esposa de un sacristán de aldea utiliza a un niño hidrocéfalo como atracción de feria. Eso la llevará a enfrentarse a su cuñada, que tiene el mismo propósito, y a meterse de lleno en un mundo en que residen las más bajas pasiones. |
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Desde la productora In-Scram trabaja en varios cortos como “Canta José Menese” (1969), “Labelecialalacio” (1970), “Loco por Machín” (1971) y “Gente de boina” (1971). El éxito de los dos últimos incrementa su trabajo como guionista, con “Corazón solitario” (1972) y “Furia española” (1974), de Francisco Betriu.
Esa labor prosigue en “Canciones para después de una guerra” (1971) y “Queridísimos verdugos” (1973) -ambos de Martín Patino-, “Habla, mudita” (M. Gutiérrez Aragón, 1973), “Contra la pared” (B. Fernández, 1974), “Belle époque” (F. Trueba, 1992), “Cómo ser feliz y disfrutarlo” (E. Urbizu, 1993) y “El rey del río” (M. Gutiérrez Aragón, 1995), además de las emisiones televisivas de “Los jueves locos” (1976) y “La bola de cristal” (1982).
Se estrena en la dirección de largometrajes con “El love feroz” (1973), al que sigue “Colorín, colorado” (1976). Con la alegoría social “Las truchas” (1978) gana el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín. A la comedia musical “La Corte de Faraón” (1985), Concha de Plata en San Sebastián, le siguen algunas adaptaciones teatrales: “Hay que deshacer la casa” (1986), de Salvador Junyent, y “Divinas palabras” (1987), según el texto de Valle-Inclán, protagonizada, entre otros, por Ana Belén, Francisco Rabal, Imanol Arias y Juan Echanove, quien consigue el Premio Goya al mejor actor de reparto.
Regresa al esperpento con “Pasodoble” (1988), a la comedia costumbrista con “El vuelo de la paloma” (1989) y al drama político con “La noche más larga” (1991), sobre las últimas ejecuciones del franquismo. “Tirano Banderas” (1993) es una nueva adaptación de Valle- Inclán, a la que siguen las comedias “El seductor” (1995), “Suspiros de España (y Portugal)” (1995) y “Siempre hay un camino a la derecha” (1997). Entre ellas intercala una versión de la novela homónima de Manuel Vicent “Tranvía a la Malvarrosa” (1996). Ya en la siguiente década, estrena los filmes “Adiós con el corazón” (2000), “Lázaro de Tormes” (2000), “La marcha verde” (2001) y “Franky Banderas” (2004). Su extensa filmografía y su sólida trayectoria le sitúan como uno de los directores y guionistas más destacados del cine español.
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