Imanol Uribe nace en 1950 en San Salvador y pronto viene a España para realizar sus estudios. Se licencia en periodismo y se diploma en la EOC. Sus primeras aproximaciones al mundo del séptimo arte pasan por la filmación de algunos cortos, que muestran siempre su preocupación por la realidad social del País Vasco, fundamento de su discurso posterior.
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La aparición del cuerpo de una niña brutalmente asesinada conmociona la vida de una capital de provincias. Un inspector de policía recién llegado a la ciudad será el encargado de la investigación. Los primeros indicios apuntan a un psicópata como autor del crimen. Su captura se convierte en una obsesión para el policía, que busca un rostro, una expresión, una mirada que descubra al asesino, mientras se enfrenta a sus propios fantasmas. |
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Así, películas como “El proceso de Burgos” (1980), “La fuga de Segovia” (1981), “La muerte de Mikel” (1984) o “Días contados” (1994) reflejan este interés por desmenuzar la realidad vivida en el País Vasco. Su discurso estilístico cambia repentinamente con la película “Adiós, pequeña” (1986), un “thriller” de menor éxito que el de sus películas anteriores. Años más tarde, Uribe estrena “El Rey pasmado” (1991), con la que obtiene ocho premios Goya: interpretación masculina de reparto (Juan Diego), guión adaptado, sonido, música original, dirección de producción, dirección artística, diseño de vestuario y maquillaje y peluquería. Protagonizado, entre otros, por Gabino Diego, María Barranco y Juan Diego, el filme muestra el interés de Uribe por el mundo de los prejuicios, elemento que aparece en parte de su filmografía.
A mediados de la década de los noventa estrena “Días contados” (1994), una historia de amor entremezclada con la temática terrorista de ETA y que le supuso la Concha de Oro del Festival de San Sebastián del mismo año, junto con ocho premios Goya; entre ellos el de mejor película, mejor director, y mejor actor principal para Carmelo Gómez.
“Bwana” (1996) refleja la indignación respecto a la creciente xenofobia en la sociedad española y fue merecedora del máximo premio en el Festival de Cine de San Sebastián. Más tarde, el “thriller” “Plenilunio” (2000), con guión de Elvira Lindo sobre una novela de Antonio Muñoz Molina y con un reparto encabezado por Miguel Ángel Solá, Adriana Ozores y Juan Diego Botto, le supuso seis candidaturas a los premios Goya. Su siguiente película, “El viaje de Carol” (2002), vuelve a centrarse en el género histórico contando el paso de la niñez a la adolescencia de una niña durante la Guerra Civil española.
Su interés por el problema del País Vasco y su mirada respetuosa y crítica hacia el pasado y el presente han hecho de Imanol Uribe un director consagrado dentro de nuestro cine.
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