Enrique Urbizu Jáuregui nace en Bilbao en 1962 y se licencia en Ciencias de la Información, rama de Publicidad, por la Universidad del País Vasco. Tras varios cortos en superocho, en 1987 estrena su primer largometraje: “Tu novia está loca”, una frenética comedia protagonizada por Antonio Resines y María Barranco, entre otros. Su primer éxito llega años más tarde gracias al “thriller” policiaco “Todo por la pasta” (1991), una trama con trasfondo de corrupción político-social y ribetes de comedia. A la cabeza del reparto se encuentra de nuevo María Barranco, junto con Antonio Resines y Kiti Manver, quien consiguió el Premio Goya a la mejor actriz de reparto por su interpretación.
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Unos delincuentes habituales cometen un atraco a un bingo y provocan un tiroteo. Azucena, novia de uno de ellos, consigue escapar y es recogida en la carretera por una joven con ambiciones. Juntas buscarán el botín, al igual que un grupo de policías, verdaderos cerebros del golpe, que deseaban hacerse con el dinero para abonar los gastos de un asesinato político. Delincuencia, corrupción y terrorismo coinciden en esta carrera, a vida o muerte, en el Bilbao de principios de los noventa. |
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Tras esta cinta, Urbizu se traslada a Madrid, donde dirige dos comedias de encargo para el productor Andrés Vicente Gómez, “Cómo ser infeliz y disfrutarlo” (1994) y “Cuernos de mujer” (1995), con irregular repercusión. En 1996 se estrena “Cachito”, una adaptación de un relato de Arturo Pérez-Reverte, con Jorge Perugorría y Sancho Gracia como protagonistas. Tras este filme, el director vasco inicia también su trabajo como guionista adaptando la obra de Pérez-Reverte “El Club Dumas”, que dirige Roman Polanski con el título de “La novena puerta” (1999).
Durante un retiro que le lleva hasta la costa andaluza, comienza la escritura del guión del que será su sexto largometraje. “La caja 507” (2002) es, de nuevo, un “thriller” policiaco. La trama mafiosa situada en la Costa del Sol a la que dan vida, entre otros, Antonio Resines y José Coronado, cosecha una buena acogida de público y crítica. Además, consigue dos premios Goya y el Premio a la mejor película policiaca 2003 en el Festival de Cine de Cognac (Francia).
“La vida mancha” (2003) es su siguiente trabajo, una mezcla de intriga y romanticismo donde se plantea el problema de un hombre solitario, interpretado por José Coronado, que tras años de ausencia, vuelve a visitar a su hermano. Juan Sanz consigue ser proclamado candidato al Goya como mejor actor revelación por su interpretación del hermano pequeño, inmerso en el vicio del juego. Tras siete largometrajes dirigidos, la carrera cinematográfica de Enrique Urbizu avala una de las trayectorias más sólidas del cine español en los últimos años. |