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Leyendas

Farina

Ficha

  • Años en activo : 6: desde 1950 a 1955
  • Mundiales: 1 (1950)
  • Debut: GP de Gran Bretaña de 1950 con Alfa Romeo
  • Primera victoria: GP de Gran Bretaña de 1950 con Alfa Romeo
  • Grandes Premios: 39
  • Victorias: 5 (13,16%)
  • Podios: 20 (52,63%)
  • GP en puntos: 24 (63,16%)
  • Puntos totales: 115,33 (3,12 por carrera)
  • Poles: 5 (13,16%)
  • Vueltas rápidas: 5 (13,16%)
  • Dobles (pole y victoria): 1 (2,63%)
  • Triples (pole, vuelta rápida y victoria): 1 (2,63%)

Giuseppe Farina

Emilio Giuseppe Farina (Turín, Italia, 30 de octubre de 1906 - 30 de junio de 1966) fue el primer campeón del Mundial de fórmula 1

Familia del motor

Como muchos otros pilotos, su familia estaba relacionada con el mundo del motor. Era sobrino de Pinin Farina, afamado diseñador. Durante tres años consecutivos (1937-39) se proclamó campeón de Italia y hasta el comienzo del conflicto bélico ganó varios Grandes Premios. Durante estos primeros años pilotó un Masseratti, aunque la mayoría de sus éxitos los consiguió cuando emigró a Alfa Romeo.

Su primer campeonato

Nino, como se le conocía, era un piloto agresivo y arrogante. Sólo compitió seis temporadas en la fórmula 1, pero su único título le convirtió en una leyenda del motor. Tras la guerra fue reclutado por Alfa Romeo para competir en el primer Mundial organizado por la FIA, como compañero de equipo de Juan Manuel Fangio. Sus tres victorias en el campeonato le otorgaron el triunfo final, pero su carrera comenzaría a decaer a partir de ese instante. La temporada siguiente se vio ensombrecido por su compañero de equipo y cambió de aires para recalar en Ferrari, donde nuevamente encontraría un duro competidor, Alberto Ascari. Su compatriota terminaría alzándose con el Mundial, aunque Farina lograría terminar la temporada en segundo lugar. El resto de su carrera se desarrolló en la escudería del cavallino rampante. En su segundo año bajo el dominio de Ascari, Farina lograría su quinto y último triunfo en la fórmula 1, en el circuito de Nürburgring. Tras un accidente en Monza en 1954, intentó regresar a la competición, pero sus escasos resultados le hicieron tomar la decisión de retirarse en 1955.

Farina era un hombre impulsivo, con poco respeto a sus compañeros en la pista y muy propenso a los accidentes, por lo que hay que considerar casi un milagro que no perdiera la vida compitiendo si tenemos en cuenta que en aquella época eran habituales los accidentes fatales en los circuitos. En 1966 preparó su regreso a las pistas en las 500 millas de Indianápolis, pero la muerte de su compañero mientras probaba el coche que pilotaría el italiano, le hizo recapacitar y se retiró definitivamente.

Ironías del destino, Farina murió diez años después en un accidente de tráfico mientras se dirigía al circuito de Reims-Gueux para presenciar el Gran Premio de Francia. Como otros tantos mitos de este deporte, la vida de Farina terminó sobre el asfalto.

 
 

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