Las claves para entender el sistema que rige el reparto de escaños en España. Ir
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Perfil
- La
segunda prueba de un corredor de fondo
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Agustín
Sciammarella
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El lehendakari en funciones afronta sus segundas elecciones como candidato del PNV con un panorama sombrío ante el alejamiento del PSE que no desdeña hacer migas en un futuro gobierno junto al PP- y la imposibilidad de reanudar el pacto con EH. Después de dos años de agitada legislatura Ibarretxe tuvo que claudicar acosado por el PP y el PSOE y agotado por su incapacidad para sacar adelante cualquier proyecto en el parlamento autonómico de Vitoria (en los últimos seis meses de legislatura, el Gobierno del PNV perdió 58 votaciones en la cámara). En este tiempo, la banda terrorista ha matado a 24 personas.
Nacido en la localidad industrial de Llodio (Álava) en 1957, llegó a la alcaldía de su pueblo con el título de licenciado en económicas bajo el brazo. Tenía 26 años por entonces. Cuatro años después, en 1987, obtenía la presidencia de las Juntas Generales de Álava.
Tras ocupar el cargo de vicelehendakari en el Gobierno de Ardanza, le tocó su turno en las elecciones de 1998.
Alumbró su Gobierno apoyado en dos pilares: el Acuerdo de Lizarra y la tregua de ETA, uno y otro allanaron el camino para integrar a EH en una acuerdo parlamentario y sacar adelante la legislatura.
Desde su llegada a la Lehendakaritza, e incluso antes, ha defendido un discurso tecnocrático, basado en la eficacia y el bienestar, de corte mucho menos áspero que el del presidente de su partido, Xavier Arzalluz.
Su talante conciliador le permitió reunir por primera vez a los tres partidos nacionalistas en el Parlamento Autonómico. Un maridaje pasajero que ETA se encargó de dinamitar cuando se aburrió de la tregua.
Tras el asesinato en febrero de 2000 de Fernando Buesa, portavoz socialista en el parlamento vasco, Ibarretxe tuvo que abandonar la alianza con EH. Y la que él había denominado la legislatura de la paz acabó convirtiéndose en el bienio negro -en términos de la oposición-. Después de esto, el lehendakari no ha dejado de echar en cara al PP y al PSOE que su gobierno Òfue condenado antes de nacerÓ.
Aún así, en su haber está cuenta, gracias a su carácter conciliador, que EH votara por primera vez en la investidura de un lehendakari y que los tres partidos nacionalistas sellaran una alianza por vez primera en la cámara autonómica. Su perseverancia le permitió mantener por dos años y cuatro meses la legislatura.
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