Las claves para entender el sistema que rige el reparto de escaños en España. Ir
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A finales del mes de julio de 1999, el Tribunal Constitucional excarceló a los 22 dirigentes de la Mesa de HB. Por ocho votos contra cuatro, la Sala admitió el recurso de amparo presentado por la defensa contra la sentencia del Tribunal Supremo que les condenó a siete años de cárcel por delito de colaboración con banda armada. El alto tribunal estimó que la aplicación del artículo 174 bis a) del anterior Código Penal en la condena de los dirigentes de HB vulneró su derecho a la legalidad penal, reconocida en el artículo 25.1 de la Constitución.
Pocos días después, Euskal Herritarrok, la marca electoral e institucional de HB, suscribió por primera vez en su historia, junto a los otros partidos, una declaración de rechazo a "toda actuación violenta que busque intimidar y coartar la libertad de opción política". Sólo EH restó trascendencia al hecho, mientras los demás se congratulaban por el paso de los radicales, que se materializó en el pleno en el que Ramón Rabanera, del PP, fue elegido diputado general de Álava. Josep Piqué, portavoz del Gobierno, dijo entonces que la decisión de EH es "un paso, pero que todavía tiene que confirmarse con una expresión muchísimo más solemne por parte de EH".
La repercusión pública de la firma por parte de los representantes de EH de la declaración de "denuncia y rechazo" a todos los actos violentos retrajeron a la marca electoral de HB. La formación se retractó de lo suscrito en los textos, idénticos, rubricados en las Juntas Generales de Álava y el miércoles en el consistorio vitoriano. Los representantes de EH dijeron haber cometido "un error" al adherirse a un texto en esos términos "sin entrar en las razones y el origen del conflicto político que enfrenta a Euskal Herria con los Estados español y francés". EH se apeó de lo firmado por juzgarlo "reduccionista".
El mes de agosto estuvo marcado por los desecuentros del Gobierno con ETA, que se hicieron patentes en el comunicado que difundió la organización terrorista. En el texto, ETA aseguaraba que "la comunicación" con el Ejecutivo estaba "cortada" porque el único contacto mantenido hasta ahora había usado electoralmente por el jefe del Gobierno. El texto, además, acusaba al Gobierno de sabotear el proceso de paz, aunque dejaba abierta la puerta a una nueva comunicación, "directa y segura".
Al día siguiente, el portavoz del Ejecutivo aseguró que a pesar del comunicado de ETA el Gabinete de José María Aznar estaba "absolutamente dispuesto" a volver a hablar con ETA. Josep Piqué declaró en aquella intervención que los argumentos esgrimidos por la organización terrorista para no celebrar la segunda reunión con representates de La Moncloa -la "indiscreción" del Gobierno sobre el desarrollo del primer encuentro y el uso "electoralista" que hizo del mismo- eran un simple "excusa" para "consumo interno". La razón real, dijo, es que el proyecto que da cobertura política a ETA, el Pacto de Lizarra, había fracasado y la banda buscaba tiempo para digerirlo.
El día 18 de septiembre, 1.778 alcaldes y concejales nacionalistas del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés constituyeron en Bilbao una nueva entidad, llamada Udalbiltza (asamblea municipal), con la que pretendían impulsar actuaciones unitarias en esos tres territorios para reforzar la idea de una "nación vasca" unificada y proyectarla internacionalmente. Xabier Arzalluz (PNV) y Arnaldo Otegi (EH), que asistieron para subrayar la importancia del acto, no coincidieron en su valoración. El PNV insistió en que no trataba de suplantar a ninguna institución, mientras Otegi dijo que se abría un periodo constituyente.
Una semana después, un comando formado por entre seis y ocho personas robaron ocho toneladas de dinamita industrial y otras cinco toneladas de detonadores y mechas en una empresa de Bretaña (Francia). Tan sólo 48 horas después, en una espectacular redada, los agentes recuperaron parte del material robado y capturar en Pau a tres de los integrantes del comando que participó en la operación. Uno de ellos, Jon Bienzobas Arretxe, Karaka, asesinó de tres disparos al catedrático Francisco Tomás y Valiente, el 14 de febrero de 1996. Poco después de esta importante detención, el jefe del Gobierno, José María Aznar, advirtió al lehendakari Juan José Ibarretxe de que en sus relaciones con EH debía exigir algo más que buenas palabras.
El 28 de noviembre de 1999 la organización terrorista ETA hizo público un comunicado en que anunciaba que daba por rota la tregua iniciada el 18 de septiembre de 1998 y de que sus comandos se disponían a actuar de nuevo a partir del 3 de diciembre. La ruptura, que puso fin a la tregua más larga y de mayor calado de la organización, sorprendió en todos los medios políticos y desencadenó una conmoción social, sobre todo en el País Vasco, donde existía una opinión muy extendida de que la paz acabaría consolidándose como definitiva.
En su comunicado, ETA atribuyó la ruptura al incumplimiento por parte del PNV y EA de los compromisos que ambas fuerzas alcanzaron con la banda en agosto de 1998, previos al anuncio del alto el fuego, que entró en vigor el 18 de septiembre de aquel año.
El líder de los peneuvistas, Xabier Arzalluz, desmintió en Sukarrieta (Vizcaya) este extremo con duras palabras hacia ETA. Y el presidente del Gobierno central, José María Aznar, recordó, con una declaración institucional leída en La Moncloa, que él mismo había tomado la iniciativa de dialogar tanto con EH como con ETA y que ambas organizaciones rompieron los contactos unilateralmente.
El 21 de diciembre, la perspicacia de dos agentes del destacamento de la Agrupación de Tráfico de Calatayud (Zaragoza) evitó que ETA consumase la amenaza de romper su alto el fuego con el atentado más espectacular de su historia, si no el más sangriento. Una pareja de la Guardia Civil interceptó una furgoneta cargada con 900 kilos de cloratita y 50 de dinamita, la mayor cantidad de explosivos utilizada nunca en un atentado por la banda. Según explicó el ministro del Interior, Jaime Mayor, no se trataba de un transporte de explosivos, sino de una "furgoneta bomba", lista para ser explosionada en Madrid con carácter inmediato, en vísperas de las Navidades.
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