ࡱ> 9 9bjbj .N5l  $B B B B B B B B 4666666$m >ZB B B B B Z B B o   B B B 4 B 4  :,4B 6 0q4I  40R . 4  RECOMENDACIONES O GUA DE BUENAS PRCTICAS PARA TODOS LOS PROFESIONALES QUE INTERVIENEN EN EL PROCESO DE CREACIN DE SERIES DE FICCION Y ENTRETENIMIENTO PARA TELEVISIN ANTE EL FENMENO DE LAS DROGAS INTRODUCCIN En los ltimos diez aos, el consumo de cannabis se ha duplicado en nuestro pas entre los adolescentes de 14 a 18 aos y el de cocana se ha multiplicado por cuatro en este mismo sector de poblacin. Se estima que en el ltimo ao, ms de 830.000 ( 36,6%) y en torno a 164.000( 7,2%) adolescentes han consumido cannabis y cocana respectivamente. Se trata de consumos con fines recreativos en tiempos de ocio entre chavales que carecen de percepcin del riesgo. Muchos de estos adolescentes consideran ms peligroso fumar una cajetilla de tabaco diaria que consumir cocana de forma espordica, segn se recoge en la Encuesta Escolar sobre Drogas 2004. Asimismo, entre los escolares se ha detectado un elevado consumo de alcohol durante los fines de semana. La Encuesta Escolar sobre Drogas 2004 refleja los siguientes datos: el 65,6% de los menores de 14 a 18 aos ( lo que representa una poblacin estimada de aproximadamente 1.500.000 de adolescentes) ha consumido alcohol en los ltimos 30 das y un 34,8% se ha emborrachado un promedio de 3 veces en el ltimo mes (ms de 790.000 adolescentes). Por otro lado, hay que apuntar que entre los escolares el acercamiento a las drogas se produce cada vez ms pronto. As, la edad media de inicio del consumo de drogas se sita en el caso del tabaco en 13,2 aos, la del alcohol en 13,7, la del cannabis en 14,7, la del xtasis en 15,6 y la de cocana en 15,8 aos. A estos datos se suman los relativos a la percepcin social del riesgo que suponen las drogas: en general, la sociedad espaola ha bajado la guardia ante las drogas en los ltimos aos, excepto para el tabaco. El anlisis de la serie temporal de las Encuestas Domiciliarias a poblacin general ( de 15 a 64 aos) demuestra una disminucin del riesgo asociado, sobre todo ante el consumo de alcohol y de cannabis, aunque tambin se produce en el caso de la cocana. El descenso en el riesgo percibido en los ltimos aos se manifiesta tambin entre la poblacin escolar ( 14 a 18 aos), especialmente en lo que se refiere al consumo de alcohol, cannabis y consumo espordico de cocana, segn los datos del Observatorio Espaol sobre Drogas, en los que se recoge la evolucin temporal de las Encuestas a Poblacin Escolar 1994-2004, entre otros muchos aspectos. El actual patrn de consumo de drogas, unido a la baja percepcin del riesgo que existe en la sociedad en general ante este fenmeno y el descenso en la edad de inicio precisan de la movilizacin de todos los agentes sociales, pero de forma muy especial de la complicidad de los medios de comunicacin. Por ello, los integrantes del Foro la Sociedad ante las Drogas y ms concretamente, el grupo de trabajo sobre medios de comunicacin decidi abordar, de manera especfica, el papel de todos los agentes que intervienen en el proceso creativo de las obras de ficcin y series televisivas de entretenimiento a la hora de moldear conductas que frenen o inviten al consumo de sustancias adictivas. Esta decisin fue aprobada por unanimidad en la I Reunin Plenaria del Foro la Sociedad ante las Drogas, que se celebr en Madrid el pasado 28 de noviembre de 2005 Para desarrollar esta propuesta, el grupo de Medios de Comunicacin constituy en Febrero de 2006, un subgrupo de trabajo ms reducido, integrado por guionistas, representantes de la creacin audiovisual artstica y ONGs, dedicado expresamente a este fin. Diferentes estudios han demostrado la enorme influencia de las series de ficcin en todos los mbitos de la vida cotidiana. Por ejemplo, este es el caso de una serie de televisin ya mtica, como Dr. Gannon (de enorme importancia en el incremento del nmero de estudiantes de Medicina en nuestro pas), o la ms reciente El ala oeste de la Casa Blanca. Segn el portavoz del Partido Conservador britnico aplicar una de las estrategias polticas desarrolladas en esta serie, les ha permitido ganarle al Partido Laborista una votacin en el Parlamento que en principio tenan perdida, tal y como recogi la prensa europea en su momento. En el caso de los menores, que son el sector ms vulnerable de todo el conjunto social, existen tambin estudios que sealan que los medios de comunicacin audiovisuales pueden influir en su educacin tanto como la escuela o la familia. Esta posible influencia no exime en ningn caso a los padres de su responsabilidad sobre la educacin de sus hijos y sobre los productos televisivos que consumen. Todos los actores que intervienen en este proceso de creacin saben de antemano cul es el pblico objetivo al que se dirigen. Pero lo cierto es que las series de televisin puede verlas todo el mundo y son los padres, en primera y ltima instancia, quines determinan los contenidos televisivos que ven sus hijos. No podemos olvidar que en Espaa, los menores pasan un promedio de 3,5 horas diarias frente al televisor, un hbito que en ocasiones realizan en solitario, sin la presencia de adultos que estn pendientes de que sus hijos vean imgenes propias de su edad. El grupo de trabajo sobre medios de comunicacin del Foro la Sociedad ante las Drogas ha tenido en cuenta todos estos factores a la hora de redactar este documento, que surge con un claro objetivo: inducir a la reflexin a todas aquellas personas que intervienen en el proceso de creacin de series de ficcin y entretenimiento (creadores de la idea original, coordinadores de guin, guionistas, productores ejecutivos, directores, responsables de contenidos de las cadenas de televisin, etc... ) para que adquieran, an ms si cabe, una especial sensibilidad hacia el fenmeno de las drogas y el efecto que puede producir en el imaginario social su posicionamiento en el proceso creativo en este mbito. Tambin pretende estrechar la relacin entre los profesionales de la creacin artstica y los que trabajan en ONGs que intervienen en las drogodependencias, desde la conviccin de que el intercambio de informacin y el conocimiento mutuo servir para dotar de mayor impulso al movimiento social emprendido frente a las drogas. En l se incluyen una serie de recomendaciones, a modo de gua de buenas prcticas, que pueden servir de referencia a todos los profesionales del sector, a la hora de afrontar su trabajo en relacin con el fenmeno de las drogas. Consideraciones Previas: Efecto neutralizador. Los medios audiovisuales reflejan comportamientos extendidos. Ahora bien, pueden actuar como factor potenciador o neutralizador del consumo de drogas. La libertad de expresin y de creacin es compatible con la evidencia cientfica. En todos los procesos de creacin se adopta siempre un punto de vista. Sera aconsejable, por tanto, que ante el fenmeno de las drogas, los creadores, guionistas y productores ejecutivos tuvieran en cuenta, en su posicionamiento, la evidencia cientfica que ha demostrado los efectos negativos para la salud del consumo de drogas Esta toma de postura, avalada por las investigaciones mdicas, no implica coartar la libertad de creacin, ni tampoco romper las reglas propias de la dramaturgia. Por ejemplo, tener en cuenta en una serie la relacin entre tabaco y cncer, el uso del preservativo para prevenir la transmisin del VIH/Sida, o los beneficios de la donacin de rganos, no debera percibirse en ningn caso como una forma de coartar la libertad de creacin. En el caso del Sida, el posicionamiento sin base cientfica alguna sera tomar como punto de vista las recomendaciones de la Ministra de Salud de Sudfrica, que defiende en su pas el consumo de vitamina C para prevenir y/o combatir este sndrome. Realismo. Reflejar una realidad que ya existe, como el fenmeno de las drogas, no supone inducir al consumo, siempre que esta realidad est contextualizada y se presente de forma objetiva e imparcial. Sera conveniente, por tanto, que la informacin que se ofrece en las series a travs de los personajes tendiera a ser lo ms ajustada posible a la realidad, an cuando se trate de personajes caricaturizados o situaciones cmicas. Las drogas constituyen un fenmeno transversal, con mltiples facetas (sanitarias, educativas, econmicas, legislativas y judiciales). El mundo de las drogas conforma una realidad compleja, difcil de abordar y por tanto de reflejar en el proceso creativo, lo que no debera ser un obstculo para que todos los profesionales que intervienen en el proceso creativo de series tomaran conciencia de su complejidad. La situacin en Afganistn constituye un ejemplo de dicha complejidad: el incremento del cultivo de opio en Afganistn, fomentado por los talbanes, no slo parece ser un importante impedimento para la estabilidad del pas y su desarrollo social y econmico. Tambin ha puesto en alerta a las autoridades europeas, que esperan un aumento del consumo de herona en la UE en los prximos aos, pese a los esfuerzos policiales para intensificar las redadas y las incautaciones. De hecho, el consumo de herona ha registrado un ligero repunte en los pases de la Europa del Este, los ms cercanos a Afganistn de toda Europa Asesoramiento. En el caso concreto de los guionistas y coordinadores de guiones, debera tenerse en cuenta la importancia de recurrir a fuentes de solvencia acreditadas. Asesorarse adecuadamente a la hora de reflejar el fenmeno de las drogas podra facilitarles su trabajo. Compromiso de todas las partes. Las Administraciones Pblicas con competencias en el mbito de las drogodependencias y ONGs que intervienen en este mbito deben hacer un esfuerzo, por su parte, para proporcionar informacin veraz sobre el fenmeno de las drogas, a todos los profesionales que intervienen en el proceso de creacin de series televisivas. Es indudable que esta colaboracin puede contribuir a crear un clima social idneo para frenar el creciente consumo de drogas, sobre todo entre los ms jvenes. Responsabilidad social. Todos los actores que forman el engranaje creativo y productivo de las obras audiovisuales son conscientes de la responsabilidad que tienen sobre los mensajes que comunican y de manera especial sobre la forma en que moldean la conducta de los espectadores. Esta influencia parece decisiva cuando los espectadores son menores de edad. Por ello, en este ejercicio de responsabilidad social, resulta de especial importancia lograr la complicidad de los productores ejecutivos de series audiovisuales y de los responsables de contenidos cadenas de televisin, que son quines tienen la ltima palabra sobre el producto a emitir, para que tambin sean conscientes de que el fenmeno de las drogas nos atae a todos. RECOMENDACIONES: Dadas las caractersticas de la dramaturgia, que tiene sus propias reglas, y siendo conscientes de que los personajes moralizantes suelen tener un efecto boomerang, provocando efectos psicolgicos contrarios a los que se pretenden ( en este caso, evitar el consumo de drogas entre los adolescentes), sera recomendable que los guionistas tuvieran en cuenta los siguientes aspectos para no contribuir a promocionar estilos de vida poco saludables:  Siempre que se pueda, que los protagonistas ( hroes) no asuman la conducta negativa y por tanto no se conviertan en los personajes que se acercan al mundo de las drogas.  En el caso de que el protagonista consuma drogas en algn momento de la accin, sera aconsejable tener en cuenta las consecuencias negativas de dicho consumo, evitando caer en la exageracin para evitar que resulten poco crebles o manipuladas ante el espectador. Se puede reflejar la realidad, asociando el consumo de drogas a elementos negativos, sin necesidad de caer en la moralina.  Las exageraciones en la ficcin resultan poco convincentes para los adolescentes, que no se reconocen en personajes marcadamente villanos, marginales o en riesgo de marginalidad.  Si los villanos o personajes negativos se posicionan a favor del consumo de drogas o las consumen, no debera remarcarse de forma extraordinaria su conducta negativa, para evitar el efecto boomerang.  Siempre que sea posible, las conductas negativas ( en este caso, referidas al consumo abusivo de drogas) deberan estar ausentes del relato, a fin de no estimularlas mediante la familiaridad con ellas.  Sera aconsejable evitar incluir en las series a personajes que representan estereotipos trasnochados de las drogodependencias, alejados de los actuales patrones de consumo.  Los hroes de las series tienen una influencia decisiva en los adolescentes. Sera recomendable que los guionistas tuvieran en cuenta que sus conductas y actitudes ante las drogas podran contribuir enormemente a reforzar la capacidad de los chavales para afrontar bien los riesgos ante las drogas.  Las drogas constituyen un fenmeno de gran complejidad. Al hablar de drogas, sera conveniente tener en cuenta su transversalidad, as como la evidencia cientfica, de forma que los mensajes reflejen en la medida de lo posible las mltiples aristas del fenmeno.  Estas recomendaciones en ningn caso deberan considerarse como una limitacin a la libertad de expresin, ni una imposicin ideolgica, sino ms bien una herramienta de trabajo que, a modo de orientacin, puede ayudar a los creadores a tomar una mayor conciencia del importante papel social que desempean con su labor. En conclusin: S consciente de la fuerza que tienes, y si quieres, siempre podrs contribuir, en mayor o menor medida, a fomentar conductas de vida saludables. / i = 0GHHJ""""R$$$%%^(_(l(r))**{+|+~++--3.4.=0>000u2v2,3jZ CJOJQJU^Jj-CJOJQJU^JjCJOJQJU^J CJOJQJ5CJOJQJ\^J B* ph3B* CJOJQJ^Jph3CJOJQJ^J5CJ OJQJ\^J B*ph7mn. / i j < = .//0$a$/$$d%d&d'd-DM 33NOPQa$9NOHIJ""Q$R$% $^`a$$h^ha$$ & Fa$$a$$a$%%^(_(s)t)|+}+~+d.e.f.x.y.<0=000t2u2+3,33344 $ h^ha$$h^ha$$ & Fa$$a$,3-33344y5z5{56677899ó B*phjhCJOJQJU^Jj;qCJOJQJU^Jja5CJOJQJU\^J5CJOJQJ\^JjPCJOJQJU^Jj@CJOJQJU^JCJOJQJ^Jj0CJOJQJU^J4y5z566778899$a$ $ h^ha$ ,1h. 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