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Reconstruimos aquí la vida de los mineros chilenos que permanecieron 69 días atrapados en la mina San José, a 622 metros bajo tierra. Una emocionante operación de rescate, realizada con una cápsula diseñada con la ayuda de la NASA y seguida en directo por 1.000 millones de personas todo el mundo, devolvió a estos 33 hombres a la superficie.

Por Francisco Peregil

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Este es el que nos levanta el ánimo

33 años y un hijo

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Víctor Zamora

El bromista

Con la desnutrición del encierro, a Víctor empezaron a dolerle las muelas. En el segundo vídeo muestra a la cámara su mano derecha bien abierta y grita: “¡Con los cinco palos me voy a arreglar los dientes!”. Se refiere a los cinco millones de pesos (casi ocho mil euros) que el empresario chileno de la minería Leonardo Farkas ha entregado a nombre de cada uno de los 33 mineros.

Víctor es el bromista oficial del grupo. Cuando su madre, Nelly Bugueño le decía que dejara esa mina, él le contestaba: “Si el cerro me ve y se echa a un lado de feo que soy, no te preocupes”. “Nos ha escrito que se alegra de estar ahí abajo porque así no tiene que lavarse. Dice que le pasó esto porque se cansó de bañarse”, cuenta Nelly. “De pequeño, yo lo mandaba a ducharse y lo oía decir, qué rica está el agua… Una vez abrí la puerta y lo sorprendí fuera de la ducha, mojándose sólo la cara con la yema de los dedos. De nunca le gustó el agua. Si usted lo conociera vería que es pura talla, pura broma, como decimos por acá. Es difícil verlo enojado. Yo le daba correazos y él se reía”.

Nelly Bugueño y Jesica Cortés madre y esposa respectivamente de Victor Zamora. /©Bruno Junqueira

Nelly Bugueño y Jesica Cortés madre y esposa respectivamente de Victor Zamora. /©Bruno Junqueira

Dos meses atrás a Víctor se le cortó la sonrisa. Una plancha de piedra cayó sobre un compañero, tuvieron que amputarle la pierna y él escapó por los pelos. “Eso le marcó, porque era muy amigo de ese compañero. Y yo creo que cuando salga de ahí saldrá más maduro, se tomará la vida con más seriedad”, comenta su madre.

Lo primero que dijo Víctor cuando la cámara se puso frente a él provocó al instante las risas del resto del grupo: “Cuando salgamos de aquí vamos a hacer meá cagá de fiesta”. En la primera carta le escribió a su esposa: “No te amo, pero te quiero. Cuídame a mi hijo”. Y su esposa, que también parece contar con buenas reservas de humor, no se molestó. Cuando vio la imagen de Víctor en el primer vídeo dijo: “¡Mira, mi Cantinflas...!”

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