Reconstruimos aquí la vida de los mineros chilenos que permanecieron 69 días atrapados en la mina San José, a 622 metros bajo tierra. Una emocionante operación de rescate, realizada con una cápsula diseñada con la ayuda de la NASA y seguida en directo por 1.000 millones de personas todo el mundo, devolvió a estos 33 hombres a la superficie.
Por Francisco Peregil
45 años, un hijo de 21
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Cargador de explosivos
El gran orgullo de Pablo era su hijo Mitchel, que estudia segundo año de Medicina. Una semana antes de sufrir el accidente falleció el padre de Pablo Rojas, el abuelo de Mitchel. "Y entonces me di cuenta de lo fuerte que era mi padre", recuerda Mitchel. “Era un roble, no le entraron balas. Pudo haber tomado tres o cuatro días de descanso por el luto. Pero no los quiso tomar”
Su esposa, Ximena Marisol Contreras, de 41 años, recuerda: "Siempre fue tímido y callado. A mí me llama harto la atención que se ría en el vídeo, que haga señas, que cante el himno nacional. Yo tenía 18 años cuando lo conocí. Yo estudiaba en el liceo comercial y él ya trabajaba. Él vivía cinco casas más arriba. Me mandaba cartitas y nos veíamos a escondidas. Me iba a buscar al liceo. Y a los 19 años ya tuve a mi hijo Mitchel. Me casé en abril del 89 y mi hijo nació en julio del 89. A pesar de ir embarazada de seis meses, nos casamos por la iglesia, con un color rosadito. Mi papá nos auspició, y los militares de Copiapó eran amigos de él y tocó la banda del regimiento. Su sueño ahora era tener un auto para viajar por el desierto. Acá, llueve sólo cada ocho o nueve años. Pero cuando llueve, florece el desierto. Y le sacamos fotos. Este año van a florecer hasta las piedras. Ojalá que lo vea pronto".