ELPAÍS.com
EL PAÍS Semanal

Reconstruimos aquí la vida de los mineros chilenos que permanecieron 69 días atrapados en la mina San José, a 622 metros bajo tierra. Una emocionante operación de rescate, realizada con una cápsula diseñada con la ayuda de la NASA y seguida en directo por 1.000 millones de personas todo el mundo, devolvió a estos 33 hombres a la superficie.

Por Francisco Peregil

COMPÁRTELO »

  • Eskup
  • Facebook
  • Twitter
  • Menéame

El abuelo se iba a prejubilar, pero quería disfrutar del camión nuevo

Tiene 63 años y cuatro hijos

Eskup

» ¿Qué es eskup?

Para poder escribir en Eskup y participar en esta conversación tienes que registrarte. Date de alta aquí »

Mario Gómez

Conductor

Lleva desde los 12 como minero. Fue él quien envió la primera carta en la que se describían las coordenadas de donde se encontraban. Ha escapado a varios accidentes, pero hace siete años uno se llevó tres dedos de su mano izquierda. “El día antes del derrumbe mi mamá le dijo que no fuese a trabajar, que mejor fuera a tramitar los papeles de la prejubilación”, cuenta su hija Lilianett, de 30 años. “Y él aceptó no ir. Pero es conductor de camión y unos días antes la empresa le había entregado uno nuevo para trabajar. Y cambió de idea porque decía que si no iba le quitarían el camión. En Chile la gente se jubila a los 65 años, pero él sufre silicosis y se podría haber jubilado ya. Dentro de la mina hace mucho calor y fuera mucho frío. Por eso pesca muchos resfriados y le cuesta demasiado soltarlos. Siempre nos decía que esta mina se estaba cayendo a pedazos, que no había un día en que no les cayeran algunas piedras”.

Lilianeth Gomez, hija de Mario Gomez /Bruno Junqueira

Lilianeth Gomez, hija de Mario Gomez /©Bruno Junqueira

La esposa de Gómez, Lilliam Ramírez, de 51 años, añade: “Mi marido es muy humanitario. Si hay un pan y ve que otra persona lo necesita, se queda sin comer. Es muy buen abuelo, tiene siete nietos y dos están a cargo de nosotros. Estábamos arreglando la casa y quedó todo a medias. Su sueño era tener un colectivo (un auto que funciona como bus), para trabajar por su cuenta. Él le había dicho ya al jefe que por qué no buscaban una vía de escape, porque cualquier día se iban a quedar enterrados en la mina. Le dijo que tenía idea de por dónde podían hacer una vía de escape más rápida. El jefe simplemente le pidió que le hiciera un dibujito. Pero todo quedó en nada. Eso fue un mes antes del derrumbe”.

ELPAÍS.com
Miguel Yuste 40
28037 Madrid [España]
Tel. 91 337 8200
EL PAÍS Semanal

COMPÁRTELO »

  • Eskup
  • Facebook
  • Twitter
  • Menéame