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Reconstruimos aquí la vida de los mineros chilenos que permanecieron 69 días atrapados en la mina San José, a 622 metros bajo tierra. Una emocionante operación de rescate, realizada con una cápsula diseñada con la ayuda de la NASA y seguida en directo por 1.000 millones de personas todo el mundo, devolvió a estos 33 hombres a la superficie.

Por Francisco Peregil

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¿Te quieres casar conmigo, sí o no?

43 años y tres hijos

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Samuel Ávalos

El comerciante

Samuel convive desde hace 21 años con Ruth Guzmán Donoso, de 39, con quien tuvo un hijo de 18, uno de 9 y otro de 2. Pero nunca llegaron a casarse. “Era yo la que no quería, pero al ver todo esto, se me salió como del alma lo del casamiento. Y se lo he escrito: “¿Te quieres casar conmigo, sí o no?’. Le mandé otra carta pidiéndole que me diera un poder para retirar la plata depositada en el banco. Porque el padre es el único que tiene papeles como padre. Y él apenas tenía contacto con su padre desde hace cinco años, cuando murió la madre”.

Buena parte de los 21 años que pasaron juntos estuvieron marcados por el alcohol y la droga. “Siempre volvía al vicio. Sobre todo, al de la pasta base, que es lo peor de la coca. Por acá le llaman angustia. Si Dios dice que hay que perdonar setenta veces siete, yo le decía a él que ya lo perdoné muchas más veces. Así que llamé a un cuñado de él que trabaja en esta mina y le dije que se lo trajera, a ver si lo sacaba del ambiente malo. Cinco meses llevaba de minero, porque su rubro es el comercio. Él pinta una piedra y es capaz de venderla. Ha vendido verdura, ropa, chirimoyas... Pero la mina no le gustaba. Cuando le tocaba la semana de descanso llegaba a nuestro pueblo de Rancagua [a 12 horas en autobús] y no se arrancaba [no salía], puro en su casa, nada más. Íbamos de compra, a pagar las cuentas… Mi hijo mayor hace el servicio militar y ahora lo ve más en los días de descanso y fue muy bonito cuando se abrazaron los dos, mitad y mitad, un abrazo de padre y de hijo, y los dos se perdonaron”.

“Él me reconoce en una carta que ahora está pagando por todo el daño que ha hecho a sus seres queridos en 43 años de vida. Pero que, gracias a eso, se ha convertido en un hombre nuevo y allá abajo está sintiendo la caricia de Dios, porque allá abajo, por lo visto, todos se han vuelto muy creyentes. La última vez que vino a casa a descansar por siete días él ya no quería venirse a la mina. Y yo le dije: ‘¿Y qué vas a hacer, volver a tus andaduras..?’ Regresó a la mina. Siempre me llamaba cuando salía. Al ver que pasaban las horas del jueves y no lo hacía, pensé que había vuelto al vicio. Y el día viernes, me enteré de la tragedia por las noticias”, comenta Ruth.

La respuesta de Samuel a Ruth sobre el casamiento fue: “Cuando salga hablaremos”.

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