España se convierte en país de referencia por sus éxitos en la vertiginosa reducción de muertes en accidentes de circulación
El caso de la seguridad vial en España ha entrado en las escuelas de negocios, fascinadas por una estrategia que ha logrado una meta que se antojaba un paso más allá de la utopía. Los números justifican el interés: en 2003 morían 5.400 personas en siniestros relacionados con el tráfico; en 2010, el contador se paró en 2.470. El espectacular avance tampoco ha pasado desapercibido en Europa, donde España ha pasado de alumno despistado a profesor aventajado. Se ha convertido en un socio que no solo está, sino que tiene voz y es respetado en los foros especializados.
Por octavo año consecutivo, cada mes, cada operación especial, trae un nuevo descenso del drama sobre el asfalto, hasta situarse en niveles de los años sesenta, cuando el parque de vehículos era 20 veces menor. El de las carreteras españolas es un caso inédito. Todos los países que se han empleado en la lucha contra la mortalidad al volante han sufrido repuntes tras tres o cuatro años de éxitos.
Mientras, los países latinoamericanos intentan mirarse en el espejo español para taponar la herida por la que se escapa la vida de cientos de miles de personas cada año. El responsable de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, sobrevive a una agenda internacional muy atareada, de conferencias y encuentros "para intentar echar una mano" al otro lado del Atlántico. México, Costa Rica, Brasil... El ranking europeo de la seguridad vial presentaba en 2001 a una España hundida en el puesto 17 de 25, con 128 fallecidos por millón de habitantes. Muy lejos de los 103 de la media de la UE. En 2010, ya había saltado a la novena posición, con 52 víctimas mortales por millón de habitantes, una más que en Finlandia. Bastante por debajo de la media, de 61, aunque aún a distancia de Suecia (28).
Los socios europeos que a finales de 2009 habían logrado un mayor recorte y que por tanto realizaban una contribución más sobresaliente eran Francia, con 3.889 muertos menos; Italia, con un recorte de 3.046; Alemania, con una bajada de 2.825 fallecidos; y España, que se apuntaba un descenso de 2.803 víctimas mortales. En 2001, morían en accidente en las calles y carreteras españolas 15 personas cada día. En 2010, no llegaban a siete. Y existe una tendencia muy esperanzadora: el descenso del número de heridos graves camina parejo al de las víctimas mortales. Es decir, se desmiente la tesis de que los españoles se matan menos al volante, pero se quedan malheridos en mayor porcentaje.
Pocos dudan de que es posible consolidar lo logrado, porque el mensaje ha calado en la sociedad y las medidas adoptadas son firmes y poseen un potencial de largo recorrido. El motor de esa transformación ha sido el permiso por puntos, que alimenta su eficacia represiva y de concienciación cada vez que un conductor pierde parte o todo su saldo.
El director de Tráfico explica cómo todo empezó con un sondeo: "Cuando llegamos, hicimos una encuesta. Preguntamos cuántas víctimas había cada año. ¡Nos decían que 800. Y había 5.400! ¡La sociedad no era consciente del drama!
El Gobierno no dudó en sacar el problema de debajo de la alfombra, fue solapando medidas ("una te iba llevando a la otra", dice Navarro) y buscando cómplices en la sociedad, como las asociaciones de víctimas que llevaban años trabajando en el subsuelo del dolor y el olvido.
Quizás la decisión más contestada ha sido el carné por puntos, que cumple cinco años; y la más polémica, la reforma del Código Penal para castigar con la cárcel los episodios más graves de reincidencia y temeridad; la última iniciativa, la reforma del procedimiento sancionador. Como aliño: concienciación y buen tono. Palo y zanahoria en versión siglo XXI.
Ese trabajo ha estado en muchas ocasiones al borde del precipicio porque Tráfico siempre ha preferido arriesgar, coquetear con la improvisación y echarle imaginación. Cuando en 2006 se puso en marcha el carné por puntos, el sistema informático estuvo al borde del colapso. Pasaron varios meses hasta que se descontó el primer punto. Y algunas condenas por delitos de seguridad vial han llegado a prescribir porque nunca ha habido suficientes plazas para atender la demanda de trabajos en beneficio de la comunidad. Pero si todo hubiera seguido igual en los últimos siete años, 10.000 personas que hoy viven, habrían muerto; y 50.000 que están sanas habrían resultado heridas graves. El equivalente a la población de Segovia.
De la mutación da cuenta el dibujo de la siniestralidad en 2010. Por primera vez en la historia, los más jóvenes han abandonado la primera posición de la mortalidad al volante, un puesto que ahora ocupan los mayores de 65 años. Y otro dato importante: en 2005 el 6,8% de los conductores pillados por radares circulaban a más de 140. En 2010, ese porcentaje se desplomó al 0,3%.
Ahora queda el ajuste fino. Ese trabajo, dicen las estadísticas, lo hará otro equipo, otro Gobierno, aunque Pere Navarro asegura que "es más difícil evitar 10.000 muertes que ganar las elecciones al PP". Él maneja un tono con regusto a despedida y advierte de que está surgiendo en Europa un movimiento peligroso, que lleva a los políticos a hacer promesas populistas a costa de la seguridad vial. Un candidato a las municipales de Milán ofrecía amnistía para las multas de tráfico; en Gran Bretaña, han anunciado que van a retirar radares, y algunos candidatos hablan de aumentar las velocidades. "Este es un riesgo cierto que podría ocurrir en España", vaticina el director de Tráfico.
Como proyectos quedaría la conducción acompañada de los menores de 18 años, las barreras de separación entre carriles en tramos de carreteras secundarias para evitar choques frontales y dar un nuevo impulso a la movilidad urbana. "Haber ayudado a salvar tantas vidas da sentido a la tuya, de verdad", asegura Navarro. "Lo que no me gustaría es ser un hasbeen, que son los que se pasan el resto de su vida diciendo 'cuando yo fui, cuando yo estuve, cuando yo hice...". Y zanja: "¡Es que 2.470 muertos siguen siendo un disparate! ¡Cómo vamos a estar satisfechos, qué pensarán esas 2.470 familias!".