Fotos: Jesús Uriarte
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Todos los cuadros de Eduardo Chillida Belzunce están llenos de cacharros, vasos, botellas, jarras, cuencos. Los hay de todos los tamaños y formas y en su estudio, están por todas partes, en las estanterías y en el suelo. “Los voy comprando, pillando de allí y de allá”, dice el artista.
En una especie de carros de televisor y en alguna mesita de madera de dos alturas, Chillida Belzunce van mezclando sus pinturas y formando unas sugerentes paletas llenas de colorido, junto a los botes con decenas de pinceles. Una de ellas la estrenó cuando pintó su versión de Las Meninas, en 2002 y todavía la tiene ahí, a su lado, bien presente en el espacio.
Tenía cuatro años cuando le pidió a su padre, que trabajaba en el estudio, un trozo de barro. Se lo lanzó desde la ventana y el niño comenzó lo que se ha convertido en su primera escultura: una mujer, que es su madre, sentada en una silla con los brazos detrás de la cabeza y las piernas cruzadas. Esta imagen de terracota la guardó con cariño Eduardo Chillida, padre, en su biblioteca hasta que murió en agosto de 2001. Desde entonces, luce en la estantería de la casa de su autor.
Es uno de los objetos que más cariño tiene el pintor Chillida Belzunce. La hizo con ocho años y cuando la presentó en la exposición de su colegio, sus amigos no se podían creer que había sido él quien había creado esa espléndida cabeza del padre. “Eso lo ha hecho tu padre”, le decían.
Una de las cosas de las que se siente más orgulloso son las puertas del armario de su dormitorio, que las pintó en 2006. Las desmontará y las llevará a la exposición que se inaugura en septiembre en México. Su mujer, Susana Álvarez, le sugiere que tiene que pintar otras para no dejar el armario tanto tiempo sin puertas. Chillida Belzunce hace una demostración muy sugerente. Cierra todas las cortinas y, a oscuras, es la propia luz la que sale del cuadro de las puertas, como si la luna inundara la habitación.
Cacharrería
Paletas de pintura
Escultura de su madre
Cabeza de terracota del padre
Puertas del armario