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El RINCÓN

Una mesa entre barras y espejos

Fotos: Jesús Uriarte

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Parece muy antigua porque está muy usada, pero no lo es. Procede de una gira por Italia y la adquirió, mientras paseaba con el saxofonista de su compañía, Ignacio Vidaechea, con la intención de explicarse mediante la escritura lo que es el arte para ella. La primera anotación, de julio de 2004, dice así: “la vida es una posibilidad de existir, la creación, una forma de perdurar. El arte es la existencia de la creación que perdura eternamente. El deseo sin la posibilidad termina en sueño”.

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Un espacio para el misterio. Eva llegó a casa de sus abuelos en la Plaza Alta de Ogíjares (Granada) con 17 días, procedente de Frankfurt donde había nacido. Allí pasaría toda su infancia. Las llaves de aquella casa, confundidas entre un regalo de dos figuritas del Niño Jesús que le envió su abuela, le llegaron a la bailaora una Navidad. Misteriosa aparición, pues la anciana afirmaba no haberlas perdido nunca. Desde entonces, Eva las lleva siempre consigo junto a dos pañuelos bordados que tenía su abuela en los bolsillos del abrigo cuando falleció.

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“Si existe una gran creación es mi hija. De Paco y mía. La mejor y la que no tiene competencia”, afirma Eva de su hija Manuela, una guapa adolescente de 15 años. Sin embargo, su madre sigue llevando en la cartera una foto de ella cuando tenía solo año y medio. “Me encanta por la cara de brujilda, de picarona que tiene… Solo hace falta mirarla para que salga esa línea curva que todo lo pone recto, la risa”.

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La relación mantenida por Eva con la bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch rebasó los límites de la propia entre una maestra y su discípula. Para la bailaora Pina fue “madre del espejo de la vida donde me seguiré mirando”, como escribió cuando esta última desapareció en 2009. Se habían conocido en 1997, y las dos, amantes de las antigüedades, intercambiaron muchos regalos durante esos años. Entre ellos, ocupa un lugar privilegiado en el estudio de Yerbabuena el vestido camisón que la bailarina usó en la obra Café Müller y que le regaló a petición suya.

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“Ese no es mi rincón, es el de Paco (Jarana)”, su marido, guitarrista y compositor de la música de todas sus obras. “Conocí a Paco –cuenta la bailaora- con una funda de guitarra en la mano: esa, y ahí sigue. No sé lo que la guitarra le habrá contado a la funda, pero seguro que guarda muchos secretos”.

Eva Yerbabuena
Libreta italiana

Libreta italiana

Llaves y pañuelo

Llaves y pañuelo

Foto de Manuela, su hija

Foto de Manuela, su hija

Un vestido de Pina Bausch

Un vestido de Pina Bausch

Funda de guitarra

Funda de guitarra