Fotos: Pere Durán
Selecciona los distintos elementos de la fotografía para conocer pequeños detalles de la vida de Eduardo Punset.
“Me pongo a la Callas muy a menudo para trabajar”, explica Eduardo Punset, que tiene una antología de la cantante preparada sobre la mesa del equipo de música. “Es un ejemplo de artista que tenía mucha empatía, que es algo que tiene que tener un buen artista, pero, como explica un neurólogo amigo mío, no se puede pasar porque entonces se pierde el control de la ejecución de la obra. Y la verdad, lo dicen los que entienden más de música que yo, es lo que a veces le pasaba a la Callas, que empatizaba demasiado.. Pero eso es lo que te hace emocionar tanto”.
Sobre la mesa de la antesala de su estudio dos libros abiertos reflejan algunos de sus intereses. Las manos de la “Gioconda” de Leonardo da Vinci en una edición de lujo y un diccionario enciclopédico en inglés, el idioma dominante en gran parte de su biblioteca, abierta en la página de los equinodermos y antrópodos.
“Cuando alguien me viene con prisas acaricio este fósil de un dinosaurio baby de hace 150 millones de años y recuerdo que nada es urgente en comparación”, dice Punset. El fósil, que proviene de Mongolia, reposa solitario sobre la repisa de la ventana que separa la espaciosa antesala del estudio de trabajo. Las paredes de las dos habitaciones reflejan también el paso del tiempo ya que conservado las distintas capas de pintura y decoración de la antigua masía de Fonteta que ha convertido en su refugio.
Todo el estudio de Eduardo Punset, plagado de estanterías de libros de tamaños variados, está leno de fotografías, objetos y recuerdos personales como esta cajita con marionetas de dedo que reproducen distintos científicos mezclada con objetos y fotografías más personales.
Maria Callas
Libros en la mesita
Fósil de dinosaurio Baby
Cajita de cartas