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El RINCÓN

El tiempo multiplicado de Patricia Urquiola

Fotos: Ana Labra

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“Lo que intento acentuar es la dimensión emocional de lo que creo, además del rigor y de su funcionalidad. Un objeto de diseño se puede definir bien logrado cuando sirve para algo, dura en el tiempo y también es bonito. Busco sin parar aquel punto de equilibrio entre el lado práctico y el curioso”. Por eso hay que hacer muchos prototipos y su despacho da refugio a los más conseguidos. Es el caso de este delicado encaje pensado para las baldosas de Mutina. “En cerámica blanca, con áreas decoradas en bajorrelieve y zonas sin pulir, consigue justo el efecto artesanal que no quiero perder en la producción industrial”, comenta.

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La botella con forma de torre es un recuerdo de un viaje a Tokio y tiene una posición de honor en la estantería, en primera línea entre libros, muñecos y postales. A su lado se acampa uno de los últimos proyectos realizados en casa Urquiola: el tapón diseñado para Ruinart. Inspirado en el bozal de alambre que se usa para cerrar las botellas de champán, amplía y enriquece el tradicional enredo de metal. Se trata de una malla de hilos dorados que cubre, viste, el cuello de la botella y evita que se pierdan las burbujas cuando el chardonnay ya está abierto. “Intenté conjugar funcionalidad y poesía”, resume la diseñadora.

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“Me fascinan los muñecos y los animalitos. Cuanto más chiquitos, mejor. Por eso suelo volver de cada viaje a Japón con la maleta repleta de tonterías”. Afables ranas de seda, una pequeña tortuga de cerámica, llaveros de plástico que son duendes tradicionales, microscópicos utensilios de cocina, juguetes indescifrables y coloreados: la mesa cuadrada donde Patricia Urquiola dibuja e imagina sus creaciones, parece la escenificación de una película de Miyazaki. “Si me canso de mirarlos o quiero un poco de orden, guardo todo en esta caja verde. Una caja mágica, porque tiene el poder de distraer y calmar a mi hija pequeña”. Cuando Sofía, de cinco años, sale de su colegio público y va a visitar a sus padres, la abre y pasa horas jugando con las criaturitas mágicas que guarda en su interior.

El tiempo multiplicado de Patricia Urquiola
Encaje

Encaje

Botella y tapón

Botella y tapón

Muñequitos

Muñequitos