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El RINCÓN

El frágil microclima de Bigas Luna

Fotos: Josep Lluís Sellart

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“La fascinación de palpar una piedra, tocarla, sentirla. Es una pasada”. Bigas Luna frota los dedos con una de las decenas de sílex que presiden sus estanterías, originarios de los restos hallados en Atapuerca. Y ese roce le permite sentir la nimiedad del hombre a lo largo de la historia, conciliarse con la naturaleza. “El silex fue clave para que el homo sapiens evolucionara. A partir del silex pudo cortar, matar, progresar. Las piedras son los elementos más antiguos y nos sobrevivirán”, dice. “Transmiten una relatividad muy importante”.

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Media docena de incensarios se amontonan en la entrada de lo que Luna considera su “taller de creación total”. El aroma a incienso, en consecuencia, lo domina todo. “Me ayuda a levantarme místico, espiritual. A lo largo del día voy evolucionando hasta que me acuesto pagano”, detalla. El incienso le ayuda a entrar en un estado de ánimo íntimo. “A separarme de la perturbación que genera nuestra sociedad”, dice. Al caer el sol, se rebela su lado pagano y los incensarios quedan relegados por la comida y el vino. “Es un equilibrio que necesito cumplir a diario”.

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El bol ha sido más importante en la historia de la humanidad que no el fuego, dice Luna. “Supone el cambio que permite al hombre inventar la gastronomía. Y el homo sapiens cambia, pasa a ser agrícola, recolector. Por eso es un objeto que me interesa mucho”, subraya. “Junto a la piedra, es el símbolo que me permite visualizar la historia de la evolución humana”. Los únicos boles presentes en el taller son los que Luna ha integrado en sus obras. Uno de ellos con una piedra de silex sujeta sobre las vigas del taller. “El silex, el bol… son los elementos que han cambiado totalmente al hombre”, afirma.

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Aproximadamente una vez por semana, Luna selecciona un libro distinto para que le sirva de acompañante. “Siempre lo tengo cerca, lo toco, lo repaso”, cuenta. “Para mí un libro representa la inteligencia humana, es un valor que me inspira”. En el taller apenas hay libros, “pero nunca falta al menos uno, los tengo como símbolo”. Su libro-acompañante de esta semana, La importancia de vivir, de Lin Yutang, ha ayudado a hacerle más feliz. “Escribe el título, que quien lo lea también logrará acercarse a la felicidad”.

El tiempo multiplicado de Patricia Urquiola
Silex

Silex

Incienso

Incienso

Bol

Bol

Libro

Libro