Con un pie fuera del Barça a comienzos de temporada, la confianza de Guardiola, que al principio no contaba con él al igual que la directiva, ha conseguido que el camerunés, de 28 años, sea de nuevo "un tipo feliz" en el equipo azulgrana. Sus goles han sido determinantes en muchas de las victorias del Barcelona. En la final de la Champions, en pleno vendaval del Manchester, metió el gol que abría el camino al triunfo.