F.C. Barcelona - Campeón de liga 2008/2009 ELPAIS.com

El triunfo de un estilo

Alejandro Ciriza

La final de la Champions puso el broche de oro al fútbol sinfónico del Barça

Un incómodo entremés

Un incómodo entremés

Lo que debía de ser un trámite se convirtió, por momentos, en un sofocón. Tras la victoria por 0-1 en Benidorm en el partido de ida, el equipo alicantino le hizo pasar un mal rato a los azulgrana en el Camp Nou. Al final venció el Barça (1-0), pero de penalti (o, mejor, de rechace de una pena máxima) y a cuatro minutos de la conclusión. Tan peligroso lo llegó a ver Guardiola que en la segunda parte recurrió a Xavi y Eto'o. El encuentro de ida sí que respondió al guión que se espera de un enfrentamiento entre un 2ªB y un rampante Barcelona. Bojan, en la trastienda esta temporada, aprovechó la oportunidad y resolvió el primer acto con un disparo de fuera del área.

Messi acribilla al Atlético

Messi acribilla al Atlético

El cartel de octavos, con el Atlético como rival, presagiaba una cuesta empinada para el Barça, hasta que apareció Messi, que fulminó a los colchoneros en el Manzanares con tres goles y un penalti recibido (1-3). El argentino realizó una de sus habituales exhibiciones ante un oponente lastimoso, sin Agüero, ni ninguna capacidad de respuesta frente a un equipo que, salvo Messi y Alves, presentó una alineación de tipo B. Ya en la vuelta, la cosa estuvo más disputada e, incluso, el Atlético, especialista en hazañas imprevisibles, se adelantó en el marcador, pero Bojan y una gran jugada de Iniesta zanjaron la eliminatoria.

Angustia final ante el Espanyol

Angustia final ante el Espanyol

Ya sea con un Barça menor o superlativo, los apuros (en el mejor de los casos) de los azulgrana con el Espanyol están garantizados las últimas temporadas. Los periquitos les vencieron en Liga en el Camp Nou y a punto estuvieron de provocar un incendio en la vuelta de los cuartos de Copa. Tras un aguerrido partido de ida en Montjuïc, en la vuelta los culés se colocaron con 3-0 a falta de media hora, dispuestos a vivir un plácido final de eliminatoria. Entonces, dos goles casi seguidos del Espanyol provocaron un estado de pánico general en el estadio. Fueron treinta minutos de angustia hasta el pitido final.

Un escollo menos, un susto más

Un escollo menos, un susto más

Salvo el cruce contra el Atlético, el camino del Barcelona a la final se caracterizó por su habilidad para complicarse eliminatorias a priori sentenciadas. En semifinales, contra un Mallorca entonces en descenso, ni el 2-0 del primer acto en el Camp Nou le libró del susto en la vuelta. Los de Manzano se adelantaron en el marcador y dispusieron de un penalti a favor, más la expulsión de Martín Cáceres; pero Pinto, el portero de la Copa, salvó a los suyos de un gran lío. Luego Guardiola echó mano de Messi y a diez minutos del final resolvió el aprieto con el gol del empate. Un cuarto de siglo después, Athletic y Barça volverían a medirse en una final de Copa.

En la final, una apisonadora

En la final, una apisonadora

El Barça conquistó su 25º título de Copa con una goleada y un fútbol grandioso que sólo encontró resistencia unos minutos. El Athletic se adelantó con un remate de cabeza de Toquero en el minuto 9. Sin embargo, el equipo de Guardiola apenas se inmutó y la máquina empezó a tocar hasta que Touré, a la media hora, avanzó con el balón, regateó a dos rivales y chutó desde fuera del área. La pelota entró junto al poste y la final comenzó a decantarse. Desde ese instante hasta el final el Barça fue imparable. Después del descanso, los catalanes fueron un vendaval y en diez minutos hicieron tres goles a Iraizoz. Messi, tras un rechace, Bojan con un toque de genialidad y Xavi, que se unió a la fiesta con un lanzamiento de falta, completaron la apoteosis culé. Su rival únicamente pudo agradecer a su enorme afición el empuje en un partido que enterró el negro recuerdo de la accidentada final de 1984 entre ambos clubes.

Un 2-6 para la historia

Un 2-6 para la historia

El Real Madrid recibió al Barça en el Bernabéu con las espadas en alto. Alentados por su público, los blancos, acostumbrados a las grandes gestas, encorsetaron al equipo de Guardiola con un tanto de Higuaín en los primeros minutos que devolvía emoción a la Liga. Fieles a su ideario, los azulgrana no dieron ningún paso atrás. Xavi e Iniesta se adueñaron del balón y la velocidad de Henry retrató a Sergio Ramos una y otra vez por el flanco izquierdo. Pero fue Messi, camuflado como falso 9, quien dio con la tecla para tumbar al conjunto madridista. El vertiginoso despliegue del argentino, la elegancia de Henry en la definición y el coraje de Puyol y Piqué reivindicaron el fútbol sinfónico del Barça con un 2-6 que quedará grabado a fuego en la memoria histórica culé.

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José Sámano

José Sámano, el redactor-jefe de Deportes de El PAÍS analiza todos los lunes por la tarde la actualidad deportiva.

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El entrenador Javier Irureta disecciona los lunes por la mañana con los lectores la última jornada de Liga.

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