Las primeras elecciones generales después de la reforma del Estatuto de autonomía convierten a Cataluña en uno de los principales puntos de atención de los partidos políticos. Si el número de diputados que se ponen en juego en esa comunidad autónoma (36) hace que la mayoría de ellos se esfuercen por lograr buenos resultados en esta plaza, hay factores que invitan a pensar que lo harán todavía más a lo largo de la campaña electoral.
Uno es el intenso debate vivido a raíz del Estatut, que supuso un punto de especial confrontación del PSOE con el PP e incluso con ERC, uno de sus principales aliados en el Congreso. Otro es la crisis sufrida en los trenes de cercanías generada por las obras del tren de alta velocidad, que, además, no pudo llegar a Barcelona en los plazos previstos por el propio presidente Rodríguez Zapatero.
Los socialistas tendrán que hacer frente a estos problemas, lo cual hacen con una nueva cabeza de cartel, la ministra de Vivienda. Si en 2004 la lista estuvo liderada por el hoy presidente de la Generalitat, José Montilla, ahora le corresponde el turno a Carme Chacón, cuya cartera ha sido una de las más activas dentro del Gobierno en el último tramo de la legislatura. De cómo hayan calado estas medidas dependen en gran parte los resultados de la ministra en la circunscripción de Barcelona, en la que le acompaña otro ministro como número dos: el de industria y antiguo alcalde de la capital, Joan Clos.
En las filas del PP también hay una novedad importante. Aunque la lista tiene de nuevo a Dolors Nadal como número uno, son los primeros comicios después de la salida de Josep Piqué de la dirección del partido en Cataluña. Los críticos con el ex ministro de Industria y Exteriores le atribuyen el descalabro electoral en las elecciones generales de 2004, cuando el PP perdió la mitad de sus diputados (pasó de 12 a 6), y el retroceso de las autonómicas de 2005 (cuando pasó de 15 parlamentarios a 14). Ahora se pondrá a prueba si su perfil moderado y catalanista sumaba más que restaba al balance de su partido.
Convergència i Unió (CiU) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) también podrían verse afectados por el debate del Estatut, sobre todo porque fueron los republicanos los que tomaron la iniciativa de la reforma de la mano del Gobierno pero fueron los convergentes los que hicieron posible el desbloqueo de las negociaciones tras el acuerdo entre su líder, Artur Mas, y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
14:13 h. - 01-04-2008
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