Las elecciones generales tienen la tarea de despejar dos importantes incógnitas en Galicia. Por un lado, las urnas mostrarán si el PSOE logra corroborar su paulatino avance iniciado tras desalojar al PP y a su fundador, Manuel Fraga, del Gobierno autonómico en 2005 y, por otro, deben despejar si el PP es capaz de remontar el vuelo en la cuna natal de Mariano Rajoy y tradicional feudo popular hasta la llegada de Touriño a la Xunta.
Para recuperar la ventaja sobre el PSOE, que se quedó a sólo dos escaños de los populares en las pasadas generales (12-10), el PP ha puesto todas sus energías en una de las principales colaboradoras de Rajoy, la ex ministra Ana Pastor, que se presenta como número uno por Pontevedra, y cuya figura ha adquirido más relevancia que la del propio presidente de la formación en Galicia, el recién ascendido Alberto Núñez Feijóo, identificado con la línea reformista que encabeza el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, expulsado de las listas al Congreso por Madrid.
En el bando opuesto, los socialistas, conscientes de la tendencia alcista iniciada en las autonómicas de 2005 y confirmada en las municipales del año pasado, han dado lustre a sus listas colocando en cabeza a dos ministros, César Antonio Molina y Elena Espinosa, junto al propio secretario de organización del PSOE, José Blanco. Un trío de caras ilustres con el que los socialistas aspiran a igualar el número de escaños que sus rivales y dar continuidad a la ola de "cambio" que permitió la llegada de Emilio Pérez Touriño a la Xunta de la mano del BNG tras décadas de gobiernos populares.
A. Romero
14:13 h. - 01-04-2008
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16-03-2008
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