Por Lucía Rodríguez Peña
Por primera vez en 12 años, la mayoría de los marbellíes acudirán a sus colegios electorales sin la papeleta del GIL (Grupo Independiente Liberal) entre las manos. La desaparición del partido fundado por Jesús Gil, que encadenó tres mayorías absolutas en la Alcaldía de Marbella, dispara las expectativas de populares y socialistas.
El vacío beneficia a los partidos que antes no podían ni soñar con el mejor asiento del Consistorio, pero deja descolocados a los marbellíes. Pocos españoles irán a votar tan desconcertados como ellos. Afrontan el 27 de mayo sin el equipo de gobierno al que eligieron en las anteriores elecciones, encarcelado en su mayoría a raíz de la Operación Malaya. Marisol Yagüe, alcaldesa tras prosperar una moción de censura sobre su compañero de partido, Julián Muñoz, actualmente en prisión; Juan Antonio Roca, gerente de urbanismo del ayuntamiento; Isabel García Marcos, primera teniente alcalde; José Antonio Jaén Polonio, concejal de Cultura y Educación; Victoriano Rodríguez Martínez, concejal de Tráfico, Transportes y Vía Pública, son sólo algunos ejemplos de los casi 100 imputados en la trama urbanística. El golpe judicial motivó una decisión insólita en la democracia española. El gobierno central aprobó la disolución del Ayuntamiento marbellí y encargó su administración a una comisión gestora hasta las elecciones municipales del día 27. Así que los ciudadanos llevan más de un año con un equipo de gobierno que no es el que eligieron.
El desengaño del electorado con la clase política es mayúsculo y razones no le faltan. El cohecho, las comisiones ilegales, la deuda del Ayuntamiento, el uso de caudales públicos y el tráfico de influencias destapados por la Operación Malaya, convirtieron la gestión de Marbella en un modelo a no seguir. Los 14 candidatos a la Alcaldía ya han puesto sus barbas a remojar. El primer ejercicio ha sido incluir de forma explícita en sus programas la transparencia y la honradez de sus equipos, virtudes que antes se presuponían y no era necesario reasaltar. La política de barrio y el lavado de cara de la ciudad son el segundo punto en el que los partidos centran sus esfuerzos. De hecho, algunos grupos son de nueva creación y responden a iniciativas ciudadanas. Es el caso de Pueblo Unido Marbella San Pedro (PUMSP) y Opción Sampedreña (OSP).
Pese a las 14 candidaturas, PP y PSOE protagonizarán la pugna por la ciudad de la Costa del Sol. Es la primera ocasión en 12 años en la que ambos partidos tienen posibilidades reales de hacerse con la Alcaldía. Ambos parten de una situación de igualdad porque, al haber una comisión gestora, ninguno es 'gobierno' ni oposición. El PP podría rentabilizar con éxito la baza de ser el único partido cuyos miembros no han protagonizado ningún escándalo. Los socialistas no pueden decir lo mismo, ya que Isabel García Marcos, ex teniente alcalde en la anterior legislatura, es una de las implicadas en la trama urbanística. La jornada de reflexión les sabrá a poco a los marbellíes, que esperan elegir esta vez al equipo que gobierne los cuatro próximos años.
| PP | PSOE |
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OBRAS PÚBLICAS |
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PP
-Fomentar el uso del transporte colectivo mediante la revisión tarifaria.
-Adaptación del transporte a las personas con discapacidad.
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PSOE
-Creación del recorrido ‘Marbella Andando’ y el carril bici longitudinal.
-Integración del ferrocarril en la estructura de comunicaciones.
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VIVIENDA |
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PP
-Instituto Municipal de la Vivienda.
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PSOE
-Instituto Municipal de la Vivienda.
-Aumentar la oferta de viviendas a precios asequibles.
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ASUNTOS SOCIALES |
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PP
-Creación de una residencia pública y de centros de día para los mayores en Marbella y San Pedro.
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PSOE
-Construcción de guarderías infantiles.
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SEGURIDAD CIUDADANA |
PP
-Implantación de la policía de barrio.
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PSOE
-Aumento de 100 miembros de la Policía Nacional. |
Mañana, Mérida
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