El matador Luis Francisco Esplá se despidió este viernes de Madrid de la mejor manera posible: como todo un maestro, por la puerta Grande. El torero cortó dos orejas a su cuarto toro de la tarde en lo que fue su despedida de la plaza de Las Ventas. Él hace gala de una humildad sin límites: "Si lo hubiera podido planificar me hubiera conformado con mucho menos". El público agradeció todos estos años de profesionalidad y entrega. Al final el diestro de Alicante cruzó la puerta Grande llevado a hombros de su propio hijo, que también es novillero.