Madrid ha sufrido la mayor decepción, la del segundo puesto, la del que llega a la final con enorme ilusión y se vuelve con las manos vacías. El enorme esfuerzo diplomático, a toda máquina en los últimos días, con el Rey a la cabeza y secundado por el presidente Zapatero, no ha sido suficiente para vencer a la rotación de continentes en la organización de unos Juegos y, sobre todo, a la oportunidad de que Suramérica acoja por primera vez a la familia olímpica. Y eso que en su presentación Madrid sorteó bien las dudas del COI sobre la lucha de las autoridades españolas contra el dopaje. Los responsables de una ciudad ahora descorazonada deberán replantearse el futuro, decidir si hay que encender el sueño olímpico para 2020 o aguardar para más adelante. El alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, ha sufrido su segunda derrota consecutiva en la lucha por los Juegos y no faltará quien quiera aprovecharse de ello.