Primavera-Verano 2012
Viernes 16 | 13.30
En primera fila. Rossy de Palma.
Lo visto. Estampados que recuerdan a mosaicos, túnicas vaporosas, aplicaciones brillantes, biquinis con corte años cuarenta.
Lo que el ojo no siempre ve.Las modelos calzan una suerte de plataformas a medio camino entre Priscila, la Reina del Desierto, y Hércules, la película de dibujos animados de Disney.
No era necesario. Tanta referencia helénica y túnicas y vestidos, sobre todo, cuando esta es una moda que estalló hace tres o cuatro años y todavía es demasiado pronto para que vuelva. Tiempos desajustados: llega tarde al a tendencia y demasiado pronto al comeback.
Lo que el ojo no ve (y II). Los bañadores marineros tipo años veinte, que le sacan michelines en las caderas hasta a las modelos. No aptos para seres de carne además de hueso.
Lo mejor. La hora del desfile, 13.30, justo a tiempo para que la mayor parte de los informativos tengan su ración de chicas en minibiquinis.
La anécdota. Una modelo se sube el bañador palabra de honor justo a tiempo para que los fotógrafos se queden sin la imagen de un topless involuntario. Sardá diseña bañadores tan mínimos que a las maniquíes no les llegan ni a tapar el pecho. La realidad estropea una entradilla.
CARMEN MAÑANA