Primavera-Verano 2012
Viernes 16 | 19.30
Lo visto. Siluetas limpias y estructuradas; piezas con un patronaje perfecto, que lo mismo pueden tener dos años que formar parte de la siguiente colección del diseñador. Atemporalidad. Un adjetivo que para algunos es positivo y para otros, no tanto
Lo mejor. La locura de rayas de un traje de chaqueta y su correspondiente camiseta. Solo apto para las muy delgadas, pero lo más original de todo el desfile
Lo peor. El color naranja desgastado que utiliza en vaporosos vestidos de noche y monos. Un tono muy difícil que no sienta bien ni a las modelos, la mayoría bastante morenitas.
Lo que el ojo no siempre ve. Los tacones que llevan las modelos, de aguja y 12 centímetros, atados al pie por un endeble lazo, nos duelen a las que los vemos cómodamente sentadas. La maniquíes llevan el empeine curvado al límite y se les escurren los dedos ¡Es casi sado!
No era necesario. Rematar en plateado las solapas de las americanas o el final de los palabra de honor. No aporta nada y a veces hasta resta.
CARMEN MAÑANA