Si hubiera que nombrar a un número uno del cine español ese sería Fernando Fernán-Gómez, sumó cuatro Goyas en la primera edición, el lunes 16 de marzo de 1987, por El viaje a ninguna parte: película, dirección, guión e interpretación. Pero no los recogió porque prefirió quedarse en casa. Estas ceremonias le ponían muy nervioso.