Por Arantxa Sánchez Vicario
Gemma es un ejemplo claro de sacrificio, perseverancia, capacidad de superación, regularidad y constancia. Es, ante todo, una gran luchadora. Admiro todas esas cualidades de Gemma porque son para mí las esenciales para llegar a lo más alto. Son imprescindibles para superar barreras y lograr objetivos, y de hecho fueron para mí la clave del éxito.
Gemma ha demostrado que es una campeona como la copa de un pino. Ha hecho que España vibre, que todo el mundo esté pendiente de un deporte minoritario como la natación sincronizada. Ha logrado ser la sirena por excelencia y emocionar con su personalidad dentro y fuera del agua.
Ese trabajo que realiza con su equipo, de nueve horas diarias de entrenamiento, de intentar la perfección en cada figura, de ser especial en cada ejercicio, de conseguir superar a las máximas rivales, y la determinación que la caracteriza, están dando sus frutos y los seguirán dando en la carrera impecable que está desarrollando. De ahí su extraordinario currículo: 13 medallas en campeonatos mundiales, 17 en campeonatos europeos y dos olímpicas. Gemma busca la perfección. Ha pasado media vida sumergida con el objetivo de ganar una medalla olímpica, y este año ha conseguido dos; nada menos que de plata. Estoy segura de que no serán las últimas. Gemma es nuestra sirena. La admiro como deportista, persona y amiga.
¡Vamos, Gemma! Enhorabuena. Sigue luchando. Tu amiga y admiradora, Arantxa.
Arantxa Sánchez Vicario fue número uno en tenis.