Los 100 del año

Javier Aguirresarobe

Miura con fotómetro

Woody Allen o James Ivory son algunos de los realizadores que este año han puesto en sus manos la dirección de fotografía

Por David Trueba

Resulta sorprendente que un director de fotografía aparezca entre las personas relevantes del año, pero Javier Aguirresarobe se ha ganado hace tiempo un nombre destacado entre los técnicos del cine español. Este año ha trabajado con Woody Allen y James Ivory y acaba de rodar La carretera, de Cormac McCarthy. La calidad de su trabajo obtiene resonancia sobre todo cuando se contrata en una película extranjera, a ser posible norteamericana. Le ha pasado a otros lujos de nuestro cine y tiene que ver con la conflictiva relación entre el cine hecho aquí y el propio país. Lo cercano carece de atractivo.


En el caso de Aguirresarobe, la relevancia puede ser peligrosa, porque un técnico debe plegarse a la visión de los directores y ponerse al servicio de la historia que se quiere contar. En el cine, cosas tan viscosas como el prestigio o el ego son perjudiciales. La gran virtud de Javier es su entrega al proyecto, su capacidad para crecerse en las adversidades y su visión de la película como un conjunto de variables donde la luz, el presupuesto y las condiciones de rodaje se conjugan al servicio del mejor resultado posible.


Javier es una especie de Miura con fotómetro. Es obsesivo y por ello capaz de aislar del resto del mundo lo que la cámara va a retratar, creando un espacio particular, rebosante de sensibilidad y sutileza. Tiene referentes y  humildad suficiente para aceptar los retos y los esfuerzos de cualquier película. Creo que en el fondo sabe que el cine se inventa en cada plano y por eso él cada mañana llega al rodaje con la energía del que vive su primer día en el oficio.


David Trueba es director de cine.

 

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Javier Aguirresarobe
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