Por Santiago Segura
Álex de la Iglesia es un genio. Es un cineasta brillante, su humor negro y acido, su dominio de la imagen, su impecable forma de rodar le acreditan como uno de los mejores directores vivos. Si fuese un cocktail seria un chorrito de John Ford, con dos dedos de Hitchcock, unas gotas de Orson Welles y una rodaja de Azcona y Berlanga. La crítica le respeta y el público le adora. Además, ahora es presidente de la academia de las artes y las ciencias cinematográficas de España (o algo por el estilo), aparece en los actos públicos de smoking y hace declaraciones a la prensa juiciosas y conciliadoras, por si fuera poco ha perdido mas de treinta kilos y algunas mujeres le consideran atractivo. Pero a mi no me engaña.
Yo le conozco hace veinte años. Alex de la Iglesia es un gamberro. Es un filósofo. Es un chotxolo y un sinsorgo. Esta enamorado de su madre y de sus hijas. No disfruta sino esta rodando. Solo en los rodajes esta realmente feliz, vive para rodar y rueda para vivir. En los rodajes suele ser caprichoso y cruel, aunque también puede ser cariñoso y tierno. Sabe lo que quiere y es capaz de cualquier cosa por conseguirlo. Bajo su apariencia de director tiránico se encuentra un bebe gigante cuya intención principal es que le dejen jugar en paz con sus “muñecos”. Planea hacer una gran película, la película perfecta y sólo es cuestión de tiempo y perseverancia que lo consiga. Es fuerte y recio cual bilbaíno, pero le atenazan miedos e inseguridades cual pamplonica (esto se me acaba de ocurrir, siempre hay que intentar ofender a alguien cuando uno escribe). Tiene problemas con los payasos. Le persiguen los payasos. Escribe en los foros con pseudónimo. Le gustan las cortezas de cerdo en vena. Dibuja mejor que muchos dibujantes profesionales. Durante una temporada vivió en Carabanchel y allí pude verle en calzoncillos.
Alex de la Iglesia es un genio en calzoncillos
Santiago Segura es actor y director de cine. Fotografía de Francisco Bonilla.