Por Carlos Belmonte
Es un claro ejemplo de científica española que pertenece al selecto grupo internacional de investigadores de excelencia. Interesada en averiguar los mecanismos que gobiernan el desarrollo de los vertebrados en etapas embrionarias tempranas, se formó en los mejores laboratorios del mundo de su campo y, de regreso a España, se trasladó a los centros que mejor le permitían avanzar en su trabajo. La directora de la Unidad de Neurobiología del Desarrollo del Instituto de Neurociencias CSIC de la Universidad Miguel Hernández (Alicante) supo elegir bien sus modelos experimentales, desde el embrión de pollo hasta el ratón o el paciente humano, pasando por el embrión transparente del minúsculo pez cebra, que le permitía ver en vivo y en directo cómo migraban las células. Acertó identificando uno de los genes snail que gobernaban tal migración y tuvo la clarividencia de suponer que el mismo podía, también, intervenir en otro caso de migración celular, patológico y en el adulto: el que provoca la diseminación de las células cancerosas que dan origen a las metástasis. El resultado: sus estudios, inicialmente destinados a entender cómo se regula la forma de los seres vivos, abren ahora insospechadas perspectivas en la comprensión y tratamiento de la enfermedad cancerosa.
Carlos Belmonte es presidente de la Organización Internacional para la Investigación del Cerebro. Fotografía de Alicia Rivera.