Por José Guirao
Su aparición en el panorama artístico hace 20 años supuso una sorpresa y una apertura a temas y puntos de vista novedosos en el panorama de nuestro arte contemporáneo. Una mujer que irrumpía con lenguaje propio y no se dedicaba a la pintura, la disciplina más común en esa época. Su trabajo tenía que ver con la acción a la que incitaba al espectador, enredando a ambos, obra y público, en una experiencia que tenía que ver con el presente. Para Valldosera, el cuerpo es la medida de su experiencia, usando a menudo objetos de la vida cotidiana (ready-made), como ella dice, para “dar al participante el objeto que no tiene importancia por sí mismo y que sólo la tendrá en la medida en que el participante actúe. Es como un huevo que sólo revela su interior al ser abierto”. Este 2009 nos ha permitido conocer en dos exposiciones en el Reina Sofía lo mejor de su trayectoria, en Dependencias y, el origen de gran parte de ellas y núcleo de su formación en los primeros noventa, en El ombligo del mundo.
José Guirao es director de La Casa Encendida. Fotografía de Carmen Secanella.