Por Jordi Sevilla
Nunca le han gustado las tareas fáciles, y la que tiene ahora no lo es. Joan es un buscador de retos como mecanismo de superación personal. Por ello tiene un currículo atípico, cargado de experiencias y con proyección de futuro. Le conocí en el año 2000, cuando fui cabeza de lista del PSOE por Castellón en las elecciones generales y él era mi jefe de campaña. Desde entonces hemos trabajado codo a codo, pero nunca a codazos, con dos principios: hacer nuestro trabajo lo mejor posible e intentar disfrutar con ello, pese a los sinsabores que hemos compartido.
Tiende al perfeccionismo, contagiado, quizá, por una habilidad para los trabajos manuales heredada de su padre. Generoso y leal con sus amigos, nunca pide a los otros más de lo que se pide a sí mismo, lo que, dada su elevada autoexigencia, no le asegura ser el más popular del grupo, aunque acaba ganándose el respeto de todos. Una de las cosas que más le envidio es que manifiesta opinión propia sobre casi todas las cosas y la defiende con ardor e inteligencia, lo que no le garantiza tener razón, pero ayuda a que no pase desapercibido. Esté donde esté, buscará la manera de cambiar algo, de arreglar algo, de que el mundo que le rodea se aproxime un poco más a su visión de cómo deben ser las cosas para que merezcan la pena.
Joan siempre hará bien lo que tenga que hacer. Por eso, ¡atención piratas del ciberespacio, ha entrado un corsario en juego!
Jordi Sevilla es economista y consultor de Pricewaterhousecoopers; ha sido ministro socialista de Administraciones Públicas. Fotografía: Óscar Carriquí