Por Vidal Maté
Una buena relación calidad / precio en los productos es muy importante para el consumidor, pero la sonrisa de una cajera no tiene precio”. Ésta es una de las frases preferidas del presidente y propietario de la cadena de supermercados Mercadona, Juan Roig, y sobre la que el grupo de distribución ha basado el grueso de su estrategia en la última década: precios siempre bajos para el comprador y desarrollo de una política interna laboral con la que los trabajadores se sientan a gusto.
Para Juan Roig (Valencia, 1949), los clientes son los “jefes”. De acuerdo con esa filosofía, Mercadona ha desarrollado una estrategia para intentar ofrecer el producto más barato en su relación calidad / precio en base a su marca propia, Hacendado, que supone el 38% de su facturación. Este año de crisis, Juan Roig ha vuelto a dar un golpe de efecto retirando de sus lineales cerca de 1.000 marcas propias y de empresas que no se vendían lo suficiente, eliminando además gastos añadidos como envases y repercutiendo la rebaja de los precios en origen.
Desde diferentes medios se le acusó de querer dirigir lo que debía comprar o no el consumidor; los proveedores saben de la dureza de su carácter y muchos predijeron que los clientes iban a dejar de acudir a sus tiendas. Pero el tiempo le dio la razón. Los clientes aumentaron este año en más de 100.000 personas diarias. Además, los 62.000 trabajadores del grupo son fijos; de esa cifra, el 67% son mujeres.
Vidal Maté es especialista en agricultura de EL PAÍS. Fotografía de Jesús Císcar.