Por Fermín Cacho
Ya no recuerdo cuándo conocí a Marta. Hace mucho que coincidí por primera vez con esta chica de Palencia, nacida en la dura altiplanicie de Castilla y León, tierra de grandes corredores. De lo que sí estoy seguro es de que hoy es el gran icono del atletismo español, tanto femenino como masculino.
Reservada. Introvertida. Trabajadora. Luchadora. Amante de los caballos, con los que pasa mucho tiempo. Pero sobre todo, amante del atletismo y de Palencia. Del atletismo en Palencia, por el que no deja de trabajar desde su escuela, en la que cada vez más niños se empapan del coraje de esta querida maestra.
Sólo puedo imaginar a Marta compitiendo. Ella compite todo el tiempo, como en Copenhague, cuando el pasado 2 de octubre perdimos los Juegos Olímpicos de 2016 ante Río de Janeiro. Allí estaba ella, emocionada, luchando, empujando, como siempre, aunque poco se pudiera hacer ya. En el Campeonato de Europa de Göteborg 2006 corrió los 10.000 metros, quedó cuarta y decepcionada. Le convencieron para participar en la prueba de 5.000. Pero no se conformó con eso. Ganó el Campeonato de Europa.
Ha sabido pasar durante su carrera de los 5.000 y 10.000 metros a los 3.000 obstáculos. Cayó en Pekín 2008. Pero en vez de renunciar, este año ha ganado la misma prueba en el Campeonato del Mundo de Berlín. Otro ejemplo más de su capacidad de superación. Si importante ha sido esa medalla de oro para Marta, más importante es si cabe para el atletismo español, del que ella es hoy, como digo, su verdadero icono.
Fermín Cacho es atleta y ganó la medalla de oro en los JJ OO de Barcelona 92 en la especialidad de 1.500 metros lisos. Fotografía de Javier Morán