Los 100 del año

Pablo Pineda

Sí, se puede

Primer licenciado europeo con síndrome de Down, ganó la Concha de Plata al mejor actor en el pasado Festival de Cine de San Sebastián.

Por Lola Dueñas

La primera vez que vi a Pablo Pineda tenía unos cascos puestos y estaba bailando. Le encanta la música. Los directores nos propusieron sentarnos uno frente a otro y mirarnos, sin hablar. Y Pablo me miró dentro, muy dentro; tanto, que me puse a llorar. Cuando volví a mirarle, él también estaba llorando. Lloraba porque yo lloraba. Cuando me reí, hizo lo mismo, y enseguida me di cuenta de que estaba delante de un espejo.

Me gusta de Pablo, y de cualquiera, la pureza y la ternura. Y su sensibilidad. Su capacidad para conectar con las emociones y la falta de pudor para mostrarlas. Me hace gracia, y me gusta, que no sepa callarse nada. Y su risa. Y su buena memoria, y que no se ponga nervioso nunca. Y que, pese a quien pese y en el momento en que le pille, a su hora, escuche El Larguero. Y que bostece en la cara del que le aburre. Al conocer su historia pensé que habría tenido que ser cansadísimo para él estar toda su vida demostrando a todo el mundo que era listo. Me dijo que sí, claro. Eso me lo dijo un día comiendo, los dos solos, en un restaurante: “Yo te invito”, me dijo al principio. “Qué caballero”, pensé yo. “Luego le paso la factura a la productora”, concluyó él.

Le admiro. Conocerle es de las cosas más especiales que me han pasado. Pablo me sorprende y me divierte. Y le quiero, él lo sabe. Los dos nos queremos como somos.

Lola Dueñas es actriz. Comparte cartel con Pablo Pineda en 'Yo también'. Fotografía de Jesús Uriarte

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