Los 100 del año

Raquel G. M.

La batalla por conciliar

Cajera en un supermercado, ganó una demanda en el Constitucional porque no le permitían recortar la jornada para atender a su hijo.

Por M. Dolores de Cospedal

Querida Raquel: excúsame por tutearte. Cuando conocí tu caso, no pude ponerme en tu piel como política, porque, inmediatamente, al igual que tú, me sentí mujer y madre. Imagino que sufriste mucho con la negativa que durante ocho años te dio la empresa en la que trabajabas, quizá incluso con la incomprensión de algún compañero o compañera. Imagino que hollaron tu ánimo las sentencias judiciales previas que no reconocieron tu derecho. Cuando te dieron la razón, supongo que respiraste aliviada. Créeme que entonces me sentí más cerca de ti, como mujer y como madre, porque supongo recordaste los momentos de la vida de tu hija que otros te han contado y que tú te has perdido. Esos momentos en los que tuviste que dejarla al cuidado de familiares y amigos y no pudiste estar a su lado. Tú, su madre. Pero Raquel, si me permites, también me quiero dirigir en esta carta a tu hija.

Querida niña: tu madre es una heroína, una de esas personas que, aun sabiendo que ya no podría disfrutar del derecho que perseguía, con su tenacidad y su lucha ha conseguido cambiar la vida a millones de españoles en su derecho a conciliar, a trabajar y a vivir en libertad, sin perderse la oportunidad de tener un hijo y crecer con él. Y tú, Raquel, siéntete también muy orgullosa por haber cambiado la pequeña historia de millones de españoles.

María Dolores de Cospedal es secretaria general del Partido Popular. Fotografía de Corbis

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Raquel G. M.
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