Por C.Pedrós-Alió y J. Gasol
Hace algunas semanas, el velero Tara partió de Barcelona para iniciar una vuelta al mundo que durará tres años y durante la que se tomarán centenares de muestras. Desde la cubierta del velero, Silvia intentaba contagiar su entusiasmo: “En el mar hay más bacterias que estrellas que podamos ver en el firmamento, pero no sabemos casi nada de la mayoría de ellas”. En ese universo marino hay un sinfín de genes potencialmente útiles en biotecnología y farmacología, para producir energía limpia o para mejorar productos tan cotidianos como los detergentes.
Fue en Boston, en el Massachusetts Institute of Technology, donde Silvia se dedicó con la paciencia de un arqueólogo a desentrañar la estructura de la diversidad bacteriana. El resultado se publicó en Nature y se ha convertido en una referencia citada por todos. Tras siete años por el mundo, decidió volver a España y se integró en el Instituto de Ciencias del Mar, del CSIC, en Barcelona. Hace un par de años, los organizadores de Tara-Oceans buscaban algún investigador con la capacidad y las habilidades para coordinar la parte bacteriana del estudio. Dos minutos después de hablar con Silvia ya habían encontrado candidata.
C.Pedrós-Alió y J. Gasol son oceanógrafos. Fotografía de Leila Mendéz