Los 100 del año

Rodeados de

materia oscura

Antonio Banderas

En el cielo nocturno de la ciudad de Los Ángeles se dibujan multitud de estrellas. Brillan de distintas formas dependiendo de muchas variables. En su sistema molecular está escrito que nacieron, brillaron y algún día morirán. Aunque cada una tiene su personalidad, su especial resplandor, todas se atienen a las mismas leyes y la gran mayoría gira alrededor de galaxias de agentes, representantes, jefes de prensa o agujeros negros que amenazan con engullirlas y hacerlas desaparecer sin saber siquiera adónde fueron.


Algunas dejan marcas de su existencia después de supernovizarse y quedar reducidas a una enana blanca o sus nombres quedan fundidos en un pavimento donde la gente se pasea escupiendo, apagando un cigarrillo, haciéndose fotos o echándose una meada.
La cantidad de masa y materia de las estrellas hacen que éstas no puedan escapar de su propia gravedad, atrayendo para sí a diferentes cuerpos celestes como planetas, paparazzi y satélites de todo tipo o condición, pues, por qué ocultarlo, en la Vía Láctea hay muy mala leche.


A veces se comportan de forma violenta y su brillo se transforma en tormentas que dan la vuelta al mundo en las revistas del corazón o en las de la razón, aunque bien es cierto que al final a todos no gusta mirar al cielo o a la pantalla y verlas allí en su mundo inaccesible y misterioso rodeadas de materia oscura.


¿Sabes qué? A mí me da igual porque yo soy un cometa y lo único que dejaré detrás será una estela.


Antonio Banderas es actor y director.

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