Los 100 del año

Astros de este mundo

Por Luz Casal

La vocación y el propósito de trascender en un individuo dan como resultado muchas veces el éxito y como consecuencia de éste, el abandono del grupo de gente corriente al que generalmente se pertenece, para convertirse en un personaje extraordinario, en una estrella.

Una estrella es un cóctel compuesto de talento, trabajo, suerte y oportunidad como ingredientes principales, a los que se añaden otros (belleza, juventud, caradura…) a veces inauditos e impensables, según gustos, modas, información o conocimiento. A veces se llega a este estatus como consecuencia de una fuerte seguridad en una misma.

Una estrella puede enseñar caminos, servir de guía; provocar adhesiones que lleguen a conformar un ejército dispuesto para cualquier batalla… Es un faro, un héroe y un ejemplo, sobre todo para los más jóvenes, que generalmente son los más abiertos a ideas, estilos y novedades.

El hecho de ser estrella conlleva muchas tentaciones y privilegios. Entre las primeras se encuentra la del alejamiento de sí misma y de los demás, error que acaba destruyendo el trabajo de años (cuando no la propia vida) y provocando asfixia, agresividad y amargura. Privilegios hay muchos, pero yo creo que el mejor es la posibilidad de ser libre para hacer lo que quieras, incluso hasta llegar a la extravagancia.

En el “cargo” también va la responsabilidad (tarea compleja). El verdadero profesional ha de saber dar la talla, responder al perfil humano, artístico, etc., que los demás tienen o perciben de su encumbrada persona, cada día, en cada aparición pública. ¡¡¡Brillante y maravilloso, siempre!!!

Ciertamente, no estoy segura de las claves del éxito, ni del camino para alcanzar el estrellato. Además, ¿se podría considerar a una estrella como a un artista, un adelantado a su tiempo?

Sí conozco el secreto del fracaso: “no hacer lo que deseas, lo que tu voluntad te pide”…

Luz Casal es cantante.

Protagonistas de 2008

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