Por Tomás Marco
El mítico cowboy
El madrileño Jaime del Val (1974) es uno de los más claros ejemplos de artista moderno concernido por varias formas de arte y también por los problemas de su entorno, sean medioambientales, discriminatorios o de organización social. Estudió piano, composición y dirección de orquesta, y entre sus maestros figuran desde Cristóbal Halffter a Stockhausen, Benjamin o Huber.
Su pasión por las artes plásticas le llevó a Florencia, donde trabajó el grabado y la pintura. En 1999 fundó el Proyecto Reverso y se inició en el arte electrónico, la fotografía y el vídeo, y lo aplicó a la electroacústica, danza interactiva, arte digital y arquitectura virtual. Su trabajo pretende investigar el comportamiento humano desarrollando sistemas interactivos con cámaras de vigilancia acopladas al cuerpo desnudo. Es lo que Jaime del Val llama ópera-ballet de guerrilla móvil en las calles. Esa afición le ha ocasionado algún que otro problema. Por ejemplo, en España ha sufrido dos intentos de detención policial por estas actuaciones, al contrario que en Argentina y Chile, donde despertaron gran interés.
Toda su actividad está indisolublemente unida a su lucha medioambiental en las organizaciones Salvemos Las Rozas y Salvemos Mojácar, donde han logrado acciones de éxito contra el hotel El Algarrobico en Almería. También es portavoz de la Coordinadora Ciudadana en Defensa del Territorio. Este pintor, escultor y artista digital es un claro exponente de cómo cambiar el mundo a través de la tecnología, el pensamiento crítico y la acción política.
Tomás Marco es músico.