Los 100 del año

José Antonio Abreu

Un ángel para la utopía

Su sistema de enseñanza musical en Venezuela le ha valido el Príncipe de Asturias de las Artes

Por Gustavo Dudamel

El mítico cowboy, Para mí, hablar del maestro José Antonio Abreu es siempre un motivo de orgullo y un inmenso honor. Mi formación y mi trabajo junto a él han sido intensos y perduran hoy en nuestra común misión de llevar la música a cada rincón de Venezuela y de ahí al mundo. Maestro, amigo, padre, hermano, son los adjetivos que me vienen a la mente. Pero sobre todo el maestro es un ángel. Un ser extraordinario que ha venido a este mundo a brindar esperanza, oportunidades y alegría. Su labor, su entrega, la misión humanista y grandiosa que emprendió hace más de 30 años lo hacen ser único.

 

El maestro nos ha demostrado a mí y a los cientos de miles de niños y jóvenes, 265.000 en la actualidad, que integran el sistema de orquestas de Venezuela, que vale soñar y que al final los sueños se hacen realidad. Que se cumplen luchando por ellos. Tocar, cantar y luchar se ha convertido en un lema que inspira un mundo distinto, un mundo de sensibilidad, fe, paz y esperanza. Por eso, maestro Abreu, gracias una y mil veces por darnos el regalo de su entrega, por haber construido una utopía que nos permite  construir un mundo mejor. Aquí estaremos siempre para seguir soñando despiertos y haciendo que esos  sueños se conviertan en realidad.

 

Gustavo Dudamel es director de orquesta venezolano.

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José Antonio Abreu
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