Soraya Sáenz de Santamaría
Los dirigentes políticos y económicos tenemos ante nosotros el reto de estar a la altura del momento. Un momento de extraordinaria dificultad que nos exige dar lo mejor de nosotros mismos. Sufrimos una crisis económica y social sin precedentes cercanos. Una crisis que pone a prueba las capacidades de todos, pero sobre todo las de aquellos que tenemos la responsabilidad de tomar decisiones que han de influir en la vida de una sociedad que ve seriamente comprometido su bienestar presente y futuro.
Nuestro tiempo es uno de esos momentos excepcionales que definen por sí solos a una generación. La crisis actual marcará un cambio radical de hábitos y costumbres, incluso de mentalidad. Estamos ante unos años decisivos que harán que las cosas ya no vuelvan a ser como fueron antes. Aprender de los errores y extraer consecuencias positivas de la experiencia vivida es esencial, pues, como diría Einstein: “Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”. Precisamente el liderazgo político y económico ha de asumir que se puede vencer la crisis a partir de la experiencia, demostrando con decisiones que se han extraído conclusiones correctas sobre aquello que ha fallado. Esta actitud es fundamental. De hecho, el ejercicio del liderazgo pasa por asumir que se es una parte esencial del cambio al impulsar y acertar en las medidas que se adopten y promuevan. Precisamente de este modo es como se crea confianza. Contribuyendo a que las sociedades avancen, favoreciendo que los cambios que las crisis aceleran favorezcan el progreso y el bienestar del conjunto de la sociedad.
Las sociedades avanzan, pero no siempre de la misma manera. A veces lo hacen de forma lenta y conformista, y otras más vertiginosa e intensa. En cualquier caso, no cabe duda de que siempre las crisis aceleran los cambios al hacerlos obligados. En el ámbito de la empresa y la política, la última palabra la tienen siempre las personas. Son ellas las que deciden qué empresas y qué políticos aciertan en sus decisiones. En un caso lo hacen a través del mercado y en otro mediante las urnas. La grandeza de las sociedades libres y abiertas es que las decisiones de quienes ejercen el liderazgo económico y político están siempre sometidas a juicio. Si alguien no acierta responde por ello ya que el ejercicio de la libertad económica y política es siempre responsable de acuerdo con las necesidades de bienestar y las expectativas de progreso del conjunto de la sociedad.
Este es, sin duda, el reto que tenemos por delante los políticos y los empresarios. Esta es la prueba que tenemos que superar. Estoy convencida de que la superaremos cuando seamos capaces de liderar los cambios estructurales que demanda la crisis. Lo haremos porque otras generaciones hicieron los cambios que su tiempo exigía, acertando y tomando las decisiones adecuadas. Ahora nos toca a nosotros acertar. Lo haremos si proyectamos la imaginación, si ambicionamos el futuro, si confiamos en la fuerza imperecedera de la libertad del hombre y en su capacidad creativa a la hora de doblegar la realidad cuando ésta lo desafía. Venceremos a la crisis sin quedar superados por ella. Venceremos a la crisis superándonos a nosotros mismos.
Soraya Sáenz de Santamaría es portavoz del grupo Popular en el Congreso de los Diputados.