|
El decidido apoyo brindado por
el Gobierno español a la ofensiva militar contra Irak motivó
una movilización social sin precedentes en las calles de todo
el país. El 15 de febrero, un mes y cinco días antes del
comienzo de los ataques, más de tres millones de personas clamaron
contra la guerra en decenas de manifestaciones pacíficas. Las
protestas se sucedieron semana tras semana. Fue una oleada de contestación
social contra un Gobierno inédita en la historia de la Democracia.
El ámbito de la cultura fue uno de los más activos en
la protesta. Para disgusto del Ejecutivo, la gala de los premios Goya
se convirtió en enero en un altavoz del mensaje antibelicista.
El lema "No a la guerra" comenzaba a difundise en pegatinas
y carteles de fondo negro.
FOTOGRAFÍA:
REUTERS
|