El periodista Andrés Montes forjó un estilo propio, basado, como él decía, "en la morcilla, la improvisación", a la hora de narrar el baloncesto, sobre todo en la radio, y después el fútbol televisado. A pesar de que en ocasiones era cargante en sus retransmisiones, tuvo la gran virtud de transmitir su pasión y saber por el deporte de la canasta e hizo aficionados a muchos jóvenes. Trotamundos de los medios, incorporó un repertorio de apodos de deportistas, para los que siempre tuvo respeto.