Este "chico triste y solitario", como titularon sus colegas un disco homenaje a su figura, firmó la gran canción, para muchos, de la movida madrileña, La chica de ayer, a bordo de Nacha Pop. El grupo se disolvió en 1988 y, a continuación, emprendió una carrera en solitario de temas melancólicos e introspectivos que abundaron en una imagen demasiado deteriorada por los excesos.