Chano Lobato era un genio de lo gaditano, un cantaor puro del barrio de Santa María, hijo de una España de posguerra en la que comenzó como el acompañante que todo bailaor quería. Con el tiempo, Chano se independizó, logró grandes triunfos y el cariño del público, que lo adoraba, y que siempre ansiaba escuchar sus historias exageradas y embusteras, llenas de gracia.